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	<title>ICTSD &#187; Puentes Diario de Copenhague</title>
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	<description>International Centre for Trade and Sustainable Development</description>
	<pubDate>Thu, 24 May 2012 17:02:48 +0000</pubDate>
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		<title>Conferencia de Copenhague concluye con bajas&#160;ambiciones</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Dec 2009 20:58:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Perla Buenrostro</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Puentes Diario de Copenhague]]></category>

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		<description><![CDATA[La Conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático evitó por poco una completa catástrofe luego de dos intensísimas semanas de negociaciones, cuando un grupo selecto de líderes finiquitaron el viernes por la noche un acuerdo político a puerta cerrada mientras un centenar de sus contrapartes se quedaban afuera.
A pesar del acuerdo alcanzado entre las principales [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático evitó por poco una completa catástrofe luego de dos intensísimas semanas de negociaciones, cuando un grupo selecto de líderes finiquitaron el viernes por la noche un acuerdo político a puerta cerrada mientras un centenar de sus contrapartes se quedaban afuera.</p>
<p>A pesar del acuerdo alcanzado entre las principales economías, también conocidos como los &#8220;principales emisores&#8221;, el pacto es insuficiente para resolver los principales elementos que estabilizarán la atmósfera, protegerán a las comunidades vulnerables, y asegurarán el desarrollo sostenible en los países en desarrollo.</p>
<p>El acuerdo de tres páginas de Copenhague, o Acuerdo de Copenhague, encabezado por los EE.UU., China, India, Brasil y Sudáfrica, no es un acuerdo político vinculante como las Partes originalmente lo habían establecido cuando definieron hace dos años la Hoja de Ruta hacia Copenhague. Las presentes negociaciones, que llegaron a su conclusión este sábado, estuvieron rodeadas de desconfianza respecto al proceso liderado por Lars Lokke Rasmusse, el primer ministro danés que presidió la conferencia. Cuando los jefes de Estado ya habían llegado a Dinamarca durante los últimos días del evento, el acuerdo estaba muy lejos de estar listo. Deseosos de no volver a casa con las manos vacías, un grupo de reducido de mandatarios tomó lápiz y papel y llegó a un acuerdo mientras el resto esperaba sentado afuera. Así, cuando el acuerdo fue dado a conocer por la noche, muchos de los líderes no habían sido consultados por lo que los ánimos se caldearon. Finalmente muchos países terminaron rechazando el acuerdo, el cual fue solamente considerado como un anexo de la decisión final.</p>
<p>En efecto, el acuerdo es una declaración política de algunos, apoyado por varios y repelido por otros. No está del todo claro qué pasará con el acuerdo y cuál será su status formal de cara a la próxima reunión de las Partes. Sin duda, el proceso inclusivo de Naciones Unidas fue menoscabado con el fin de alcanzar una decisión, incluso bajo la mirada del Secretario General y con la facilitación de la Secretaría de la Convención misma. El impacto de la COP 15 (Conferencia de las Partes) en el futuro de la toma multilateral de decisiones sobre cambio climático aún está por definirse; no obstante, el daño en la confianza de muchos países respecto al funcionamiento del sistema es ineludible.</p>
<p><strong>Anatomía del Acuerdo</strong></p>
<p>El Acuerdo acepta que el mundo necesita aminorar el calentamiento global para evitar un aumento de la temperatura de 2º.C, pero no especifica reducciones de emisiones más fuertes de los países desarrollados, un facto clave precisamente para no llegar a ese límite de dos grados. De hecho, la mayoría de los 193 países firmantes de la Convención de Naciones sobre Cambio Climático, representado por la Alianza de Pequeñas Islas (AOSIS, por sus siglas en inglés), los países menos adelantados (PMA) y el Grupo Africano, han advertido que 1,5 grados es el techo absoluto y que los 2º. C  grados implicarían dificultades, migraciones en masa, e incluso la muerte de muchas personas.</p>
<p>Además de la falta de especificidad en cuanto a la mitigación por parte de los países desarrollados, el Acuerdo delinea una intención muy general de los países en desarrollo para reducir voluntariamente sus emisiones de carbono.</p>
<p>El Acuerdo también anuncia la creación de un fondo de US$ 100 mil millones durante tres años para ayudar a los países en desarrollo con la mitigación y la adaptación. No obstante, los montos de financiamiento se quedan muy cortos respecto a las sumas calculadas por entidades como el Banco Mundial, McKinsey y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Además, el fondo prevé una partición indeterminada de financiamiento público y privado, aunque no da certeza de si las cantidades serán posibles, ni tampoco garantiza que el tan necesario financiamiento sostenible para los países en desarrollo sea una realidad.</p>
<p>Un elemento del Acuerdo de Copenhague que presentó las mayores dificultades es la información y la transparencia en cuanto a la reducción de emisiones. El asunto fue de gran importancia para los EE.UU., pero también el más contencioso para China, quien apreció que constituía una violación a su soberanía nacional y un mecanismo para que los países desarrollados monitoreen la competitividad. El resultado final fue que las acciones de mitigación que sean tomadas independientemente del apoyo internacional, será informadas cada dos años a través del mecanismo estándar de la Convención de Naciones Unidas.</p>
<p>La meta de conseguir un acuerdo internacional en la materia ha sido aplazada, sin que de momento se sepa a ciencia cierta cuándo podría darse esto debido a que el Acuerdo no menciona ningún plazo. Por lo pronto, las Partes decidieron continuar con el proceso de negociación del Grupo de Acción Cooperativa de Largo Plazo y el Protocolo de Kioto el próximo año.</p>
<p><strong>El balance de los asuntos comerciales</strong></p>
<p>Poder llegar a un acuerdo global que directamente afectará el consumo y la producción necesariamente requiere que los aspectos comerciales se tomen en cuenta. De hecho, los EE.UU. no firmaron el Protocolo de Kioto debido a la preocupación de su Congreso de que los países en desarrollo iban a recibir ventajas comerciales pues no estarían sujetos a los mismos estándares de producción. Hoy en día, grupos de interés estadounidenses están solicitando medidas de ajuste en frontera con el objetivo de pasar su legislación nacional sobre emisiones y energía.<br />
Un tema relacionado con lo anterior, que es el uso de los combustibles para la aviación y el transporte marítimo, fue foco de atención en Copenhague, pues varios países solicitaron el cobro de cargas internacionales a los mismos, a diferencia de lo sucedido en Kioto, donde estuvieron exentos de regulación.</p>
<p>Dada la sensibilidad de los asuntos sobre cambio climático que tienen relación con el comercio internacional, no es sorprendente que éstos sean algunos de los temas que permanecen sin resolverse. Lo siguiente es un resumen del resultado de las negociaciones en aquellas áreas relevantes para el comercio y el desarrollo.</p>
<p><strong>Medidas de ajuste en frontera</strong></p>
<p>Sean llamadas medidas de ajuste en frontera, o en las diferentes denominaciones que se están usando, se trata de lo mismo: medidas unilaterales que un Estado impone cuando un bien es importado desde un país que no ha contrarrestado comparablemente las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción de dicho producto. Por un lado, estas medidas son altamente contenciosas debido a los intereses de los países desarrollados que temen que las industrias se instalen en el extranjero, donde prevalezcan estándares más suaves. Los EE.UU. en este sentido, y de acuerdo a la legislación que está siendo considerada en este momento en el Senado, implementarían medidas de esta índole como parte de un paquete más amplio sobre cambio climático.</p>
<p>No obstante, por el otro lado, muchos países en desarrollo se resisten. &#8220;Estamos totalmente en contra, totalmente en contra&#8221;, dijo el negociador en jefe de la India, Jairam Ramesh. Tres son las preocupaciones principales que provocan este enfoque de medidas en frontera: a) que podrían estar en conflicto con las reglas internacionales de comercio, que piden trato equitativo entre bienes iguales; b) que podría tratarse de una forma proteccionismo, y c) que podrían menoscabar y desoír el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas entre países con diferentes niveles de desarrollo.</p>
<p>Las medidas de ajuste en frontera están contempladas en el texto en la parte que se refiere a posibles consecuencias económicas y sociales de las medidas de respuesta. Son tres las opciones en el texto de negociación: una, es la total prohibición; dos, tomar prestado el lenguaje del artículo XX del GATT de manera que no constituya una forma de discriminación del comercio internacional; y tres, incluir una redacción más precisa que la de la opción dos con la intención de otorgarle mayor tranquilidad a la Partes.</p>
<p><strong>Agricultura</strong></p>
<p>Finalmente el sector agrícola recibió especial atención en estas negociaciones, tanto en sus trabajos preparatorios como en la misma Conferencia. Las razones de esto es que la producción agrícola contribuye significativamente a las emisiones, siendo responsable del 14% de las emisiones globales; además de que el sector se verá fuertemente afectado por el aumento de las temperaturas, las inundaciones y la imprevisibilidad que ronda el cambio climático. El grupo de negociación sobre enfoques sectoriales mantiene un texto que habla sobre la agricultura, y en el cual ya se enfatiza la relación entre el fenómeno climático y la seguridad alimentaria. Asimismo, el texto reconoce la importancia del conocimiento tradicional y llama a un programa especial sobre la materia.</p>
<p><strong>Transferencia de tecnología y propiedad intelectual</strong></p>
<p>Quizás uno de los obstáculos para reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero es el desarrollo de las nuevas tecnologías, lo que implicaría el fin de la dependencia mundial respecto a los combustibles fósiles. Este reto está especialmente presente en los países en desarrollo, donde a veces esas tecnologías no tan fácilmente pueden desarrollarse. Esfuerzos para hacer  disponibles las energías verdes es algo que se está tratando en las presentes negociaciones. Las Partes están considerando una gama de mecanismos, fondos y planes, algunos de los cuales también se parecen a algunas propuestas presentadas en la OMC. En este sentido, es destacable que el Acuerdo de Copenhague llama al establecimiento de un &#8220;mecanismo de transferencia de tecnología&#8221;, el cual intenta mejorar la acción para el desarrollo de tecnología y transferencia. Tal mecanismo requerirá de más elaboración y de ciertos pasos adicionales para que pueda ser implementado.</p>
<p><strong>Adaptación y financiamiento</strong></p>
<p>El financiamiento es una de las cuestiones más sustanciales en las negociaciones. Aunque las estimaciones varían, no hay duda de que la adaptación y la mitigación del cambio climático serán muy costosas. Esto es especialmente cierto para los PMA y los AOSIS,  para quienes las fuentes de financiamiento a largo plazo son esenciales si van a adaptarse a los cambios ambientales y económicos que traerá el cambio climático. El Banco Mundial ha estimado que entre US$ 140 mil y US$ 175 mil millones serán necesarios para ayudar a los países en desarrollo A implementar las medidas de mitigación para que el calentamiento global no depase los dos grados.</p>
<p>Los EE.UU., la Unión Europea (UE) y Japón llenaron titulares con grandes anuncios sobre este tema. En el caso de la UE, alrededor de US$ 10 mil millones han sido comprometidos durante los próximos tres años para un fondo ‘fast track&#8217;. Japón también ha ofrecido US$ 15 mil millones en tres años, y los EE.UU. dio su apoyo para un fondo de US$ 100 mil millones por año hacia 2020, el cual estaría compuesto por fuentes públicas y privadas. No obstante, los detalles más importantes referentes a la financiación a largo plazo todavía no han sido precisados, incluyendo cómo serían recolectados los US$ 100 mil millones anuales.</p>
<p>En perspectiva</p>
<p>No hay duda de que la gobernanza internacional y el sistema de toma de decisiones de Naciones sufrieron un cambio inesperado. Las Partes partieron de Copenhague con menos confianza en las instituciones, así como en su capacidad de obtener resultados. Es poco probable que los líderes se reúnan nuevamente por esta causa, al menos en el corto plazo, dadas las circunstancias e incluso la falta de respeto, según advirtieron algunos.</p>
<p>En cuanto al cambio climático, el mundo no está más cerca de resolver este asunto que hace dos años. Ante la ausencia de un tratado, los asuntos comerciales empezarán a interferir aún más en el terreno de la política climático, particularmente con relación a las medidas de ajuste en frontera. Mientras tanto, y ante la ausencia de señales claras de regulación internacional, el mercado de carbono, con todo su potencial de inversión y tecnología, permanece vulnerable y los fondos podrían no destinarse lo suficiente hacia investigación y desarrollo en cambio climático, que constituye otra de las omisiones en el Acuerdo de Copenhague.</p>
<p>El camino hasta la próxima Conferencia de las Partes en la Ciudad de México no será sencillo. Hay que tomar ciertos pasos para llegar a soluciones efectivas en este tema. De aquí hasta la cita en 2010 en México, mucho del juego estará en el campo de los legisladores en los EE.UU. y en la nueva disposición política de los líderes.</p>
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		<title>Inicio del segundo tiempo en&#160;Copenhague</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Dec 2009 14:46:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Perla Buenrostro</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Puentes Diario de Copenhague]]></category>

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		<description><![CDATA[Varias decenas de miles de activistas marcharon en las calles de Copenhague, Dinamarca este viernes pasado, llamando a los países a tomar acciones más determinantes para enfrentar el cambio climático. La creciente presión pública en torno a la Conferencia de Copenhague ha motivado de igual manera a los gobiernos y activistas. Dicho impulso es bienvenido, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Varias decenas de miles de activistas marcharon en las calles de Copenhague, Dinamarca este viernes pasado, llamando a los países a tomar acciones más determinantes para enfrentar el cambio climático. La creciente presión pública en torno a la Conferencia de Copenhague ha motivado de igual manera a los gobiernos y activistas. Dicho impulso es bienvenido, pues los ánimos estaban muy bajos luego de una serie de reuniones de alto nivel, incluyendo el G-8 y G-20, las reuniones bilaterales entre los EE.UU. y China, y la Cumbre de APEC, las cuales fallaron en mostrar la decisión política necesaria hacia un acuerdo incluyente y responsable.</p>
<p>La confirmación de que alrededor de 120 jefes de Estado estarían asistiendo a las reuniones de alto nivel ha ayudado a mejorar las perspectivas. No obstante, a una semana después del comienzo de la conferencia más grande sobre cambio climático, la brecha entre las posiciones de las Partes en los asuntos clave respecto a mitigación y ayuda financiera, entre otros, permanecen presentes.</p>
<p><strong>Conflicto en torno a Kioto</strong></p>
<p>Las tensiones persisten en torno a la continuidad del Protocolo de Kioto, a pesar de que por cerca de tres años se han llevado a cabo las negociaciones respecto a la segunda fase del instrumento internacional, que iniciaría en 2013. Aunque los países en desarrollo insisten en reforzar el Protocolo, los países desarrollados están debatiendo sobre cómo se realizarían las nuevas reducciones a las emisiones, alegando que éstas deben ser parte de un nuevo acuerdo.</p>
<p>Sin embargo, sin una indicación clara sobre la fecha de inicio del ‘nuevo acuerdo&#8217;, los países en desarrollo se han resistido a dejar de lado al Protocolo de Kioto a pesar de que han reconocido que es una herramienta insuficiente para abordar la problemática del cambio climático. Por el momento ven el nuevo acuerdo como complemento de Kioto, y por lo tanto insisten que si no hay avances respecto a esa negociación, los países en desarrollo no deben esperar mucho del nuevo acuerdo.</p>
<p>Pero el hecho de que jefes de Estado y de gobierno están asistiendo a la Conferencia imprime cierta voluntad y un poco de certidumbre para se produzca un acuerdo, aunque sus aristas y efectividad están por ser descubiertas.</p>
<p><strong>Dificultades evidentes </strong></p>
<p>La semana pasada ha sido muy complicada debido a la proliferación de borradores de texto como bases para un acuerdo final. El primero de ellos es el borrador que las Partes han estado confeccionando durante los dos últimos años, y que equivale a 200 páginas. En el cuarto día de reuniones los presidentes de las dos negociaciones, es decir, del Protocolo de Kioto y de la Acción de Cooperación a Largo Plazo, de donde provendría un posible acuerdo de Copenhague, presentaron por iniciativa propia dos textos que provocaron reacciones diversas. Ese mismo día el Grupo Africano y la Alianza de Pequeñas Islas (AOSIS, por sus siglas en inglés) introdujeron sus propuestas para el ‘nuevo acuerdo&#8217;. También se tuvo conocimiento de dos textos adicionales, uno preparado por el gobierno danés, y otro por el grupo de grandes países en desarrollo, que incluyen a Brasil, Sudáfrica, China e India.</p>
<p>A pesar del cúmulo de textos que fueron circulados en el Bella Center, donde tiene lugar la conferencia, algunos de ellos han probado ser particularmente controversiales. Los ánimos se caldearon en el segundo día de la conferencia cuando el documento conocido como ‘el texto danés&#8217; fue filtrado al público (y algunas delegaciones de los países en desarrollo). Dicho texto, que fue elaborado en consulta con otros países desarrollados, fue ampliamente criticado por la obligatoriedad de la reducción de emisiones para los países en desarrollo, entre otras cosas. Aparentemente los daneses estaban esperando circular el texto a mitad de esta semana, aunque la insatisfacción general por la falta de ambición respecto a los países desarrollados podría relegarlo completamente. Según se ha informado, solamente los EE.UU. están de acuerdo con él.</p>
<p>Además de la división conocida entre Norte-Sur, han surgido rumores respecto a la fisura en el históricamente unificado G-77 más China (un grupo de 132 países en desarrollo que comparten su posición y generan un importante bloque de negociación). Esto debido a que se produjo un desacuerdo con una propuesta presentada por Tuvalu a pesar del apoyo preexistente de  la AOSIS.</p>
<p>Pero todavía podría haber algunas esperanzas en Copenhague pues los presidentes de los dos grupos de negociación presentaron versiones menos densas de los textos con la intención de que los países puedan considerarlos como la base para las decisiones finales. La presentación sucedió el viernes, apenas un día antes de que los ministros llegaran a Copenhague. No obstante muchos países estaban disgustados de que los presidentes hayan introducido un texto sin solicitud aparente. Pero debido a que  la proliferación de textos se está saliendo de control, es muy probable que los textos de los presidentes tomen ventaja. La AOSIS y el Grupo Africano también dieron a conocer sus propuestas, sin que de momento se sepa cómo van a ser consideradas o incorporadas.</p>
<p><strong>Se complican temas comerciales </strong></p>
<p>Varios aspectos de las negociaciones sobre cambio climático tienen un impacto sobre el comercio y el desarrollo. Éstos a su vez se han convertido en puntos centrales de contención en las presentes negociaciones, como:</p>
<p><em>Financiamiento</em></p>
<p>De acuerdo con el Banco Mundial, entre US$ 140 mil y US$ 175 mil millones serán necesarios anualmente para ayudar a los países en desarrollo a reducir sus emisiones al nivel requerido para evitar que la temperatura global ascienda a más de 2°C. Grandes sumas también se ameritarán para lograr los costos de adaptación al cambio climático: alrededor de US$ 30 a US$ 100 mil millones, dependiendo de la fuente. Sin embargo, el financiamiento contemplado hasta este momento no ha alcanzado estos montos. El viernes pasado la Unión Europea (UE) prometió US$ 10 mil millones para los próximos tres años, los cuales se destinarían a un fondo ‘fast-track&#8217;. Esto es más de lo que originalmente se esperaba de la UE, aunque sigue siendo mucho menor de los fondos solicitados por los países en desarrollo. Los EE.UU. no desean comprometer niveles superiores de ayuda para el financiamiento a largo plazo, pues podrían no ser aprobado por el Congreso de ese país.</p>
<p><em>Medidas en frontera</em></p>
<p>Uno de los temas que ha probado ser muy difícil en estas negociaciones son las medidas unilaterales de comercio. A pesar del temor de los EE.UU. respecto a que la reducción de emisiones dañará a la industria de su país atrayéndola a otros países con marcos legales ambientales más laxos, grupos de interés impulsan la protección a través de medidas en frontera. Cuestionado en Copenhague en torno a si los EE.UU. considerarían las sanciones como parte de su política de cambio climático, el secretario de comercio de EE.UU., Gary Locke, comentó: &#8220;es muy importante que tengamos un campo de acción para las compañías estadounidenses&#8221;.</p>
<p>Pero los aranceles o las eventuales medidas en frontera han sido fuertemente repelidos por los países en desarrollo, quienes las perciben como mecanismos proteccionistas incompatibles con las medidas multilaterales de comercio. El G-77 más China está tratando de un incluir lenguaje que impida el uso de ese tipo de medidas para propósitos de cambio climático. Los grupos de negociación que tratan el tema de &#8220;visión compartida&#8221; y &#8220;las consecuencias económicas y sociales de las medidas de respuesta&#8221; están tratando este asunto.</p>
<p>Durante el sábado en la noche ya se había logrado acuerdo sobre el párrafo introductorio, aunque la sustancia del asunto aún tenía ser resuelta. La mayoría de los países desarrollados, notablemente los EE.UU. y la UE, prefieren hacer referencia al artículo 3.5 de la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que toma lenguaje del Artículo XX del GATT. Así, el artículo 3.5 indica: &#8220;Los medidas para combatir el cambio climático, incluyendo las unilaterales, no deben constituir un medio de discriminación arbitrario o injustificable o una restricción encubierta al comercio internacional&#8230;&#8221;</p>
<p><em>Agricultura<br />
</em><br />
Las discusiones en torno a los enfoques sectoriales de cooperación en el sector agrícola siguen avanzando, aunque no por ello han dejado de generar preocupaciones comerciales para las Partes. De momento el texto se mantiene entre corchetes, pero el lenguaje prevé restricciones para la creación de estándares internacionales o &#8220;cualquier otra medida que pueda afectar adversamente el desarrollo sostenible y resultar en barreras o distorsión al sistema internacional de comercio de bienes y productos del sector agrícola&#8221;. Principalmente el lenguaje operativo promoverá la cooperación e investigación, el desarrollo y la transferencia de tecnología para la mitigación en el sector, incluyendo aquellos que podrían apoyar la adaptación.</p>
<p>A diferencia de la versión de hace un mes, el nuevo texto toma en cuenta la relación entre agricultura y seguridad alimentaria, así como los intereses de los pequeños agricultores y el conocimiento tradicional, que son asuntos de particular importancia para los países en desarrollo más pobres.</p>
<p><em>Combustibles búnker</em></p>
<p>Otro de los asuntos relacionados con el comercio son las regulaciones sobre combustibles para el transporte marítimo y de aviación, conocidos como ‘combustibles búnker&#8217;. Un impuesto a estos combustibles claramente tendrá implicaciones para el comercio mundial: alrededor del 80% de los productos son transportados por barco. Aunque los combustibles para los barcos y las aerolíneas no estuvieron abarcados por el Protocolo de Kioto, sí podrían formar parte de un nuevo acuerdo sobre cambio climático. Son varias las propuestas que en tal sentido se barajan, desde establecer un impuesto - que es apoyado por Australia, Noruega, Brasil e India -, a que dicho asunto sea debatido ante la Organización Marítima Internacional.</p>
<p><strong>Arranca segunda semana</strong></p>
<p>Los ministros llegaron este fin de semana y se han estado reuniendo en pequeños grupos para tratar algunos de los asuntos pendientes más difíciles. Aunque no hay un programa oficial durante los próximos días, se espera que se lleven a cabo sesiones en grupo, las cuales serían organizadas por Connie Hedegaard, la ministra danés de clima y energía que preside la Conferencia. Es posible que un grupo selecto de Jefes de estado se reúna el miércoles o el jueves con el objetivo de acercar un acuerdo.</p>
<p>ICTSD estará informando el próximo 21 de diciembre sobre los avances en los temas comerciales, el resultado final, así como las perspectivas a futuro de las negociaciones, pues se considera que muchos de los detalles serán resueltos en la próxima cita que se den las Partes en diciembre de 2010 en México.</p>
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		<title>Se levanta el telón: Empieza la Conferencia de&#160;Copenhague</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Dec 2009 11:23:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Perla Buenrostro</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Puentes Diario de Copenhague]]></category>

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		<description><![CDATA[La mirada del mundo se centra en Copenhague, Dinamarca, donde bajo el frío y el cielo gris se reúne una multitud de 14 a 18 mil personas, 192 países, docenas de Jefes de Estado, y ocurren cientos de reuniones simultáneas y de incontables discusiones sobre cada uno de los aspectos relacionados con el cambio climático.
Hace [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La mirada del mundo se centra en Copenhague, Dinamarca, donde bajo el frío y el cielo gris se reúne una multitud de 14 a 18 mil personas, 192 países, docenas de Jefes de Estado, y ocurren cientos de reuniones simultáneas y de incontables discusiones sobre cada uno de los aspectos relacionados con el cambio climático.</p>
<p>Hace dos años los mismos países que ahora se congregan en Copenhague se reunieron en Bali, Indonesia y elaboraron el Plan de Acción de Bali (BAP, por sus siglas en inglés), que consiste en un programa sencillo para proseguir con las negociaciones en virtud de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que sin embargo requiere de una mayor cooperación internacional.  El producto más importante de la Convención ha sido su Protocolo de Kioto en 2005. Sin embargo, este refleja viejos datos científicos y carece de ambición política y de la participación del mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero, los EE.UU., que abandonó la iniciativa mientras que otros países desarrollados sí ratificaron el acuerdo.</p>
<p>El análisis científico y económico desde entonces ha enviado un fuerte mensaje a los tomadores de decisiones: el ritmo acostumbrado de negociaciones podría provocar un desastre importante de cambio climático.  En cambio, una transformación de todos los países al desarrollo bajo en carbono es la única alternativa viable. Sin embargo, esta opción requiere de una decisión global que permita que todos los países puedan participar plena y eficazmente.</p>
<p>No obstante, las inclementes condiciones han impedido el proceso.  Engorrosas negociaciones durante los dos últimos años se han centrado en cada apartado del Plan de Acción de Bali. De esta manera, un borrador de proyecto de negociación en el que se incorpora cada idea ha surgido, pero en el cual no se percibe el tratamiento de la problemática en general.</p>
<p><strong>Un rayo de esperanza </strong></p>
<p>Desde que el primer ministro danés Lars Lokke Rasmussen redujo las expectativas al señalar que en su opinión Copenhague no emitiría un acuerdo jurídicamente vinculante, muchos países, especialmente aquellos pequeños y vulnerables están en la incertidumbre sobre lo que puede brindar Copenhague. Sin embargo y debido a estas bajas expectativas, muchos países se han presentado con fuertes mensajes de apoyo para un acuerdo político sólido que contenga los elementos jurídicos que ayuden a avanzar hacia la acción global.  En particular, China, India y Brasil han presentado sus ofertas sobre  mitigación, que muestran la clara intención de las principales economías en desarrollo de contribuir con su parte en el proceso de negociación.</p>
<p>Contar con los EE.UU. en estas negociaciones ha sido difícil, a pesar de que el Presidente Barack Obama apoya abiertamente la acción global sobre cambio climático. Los EE.UU. han puesto en marcha una legislación encaminada a lograr la movilización del país a nivel nacional para conseguir posteriormente el apoyo de los resultados internacionales.  Sin embargo, tanto la Ley Waxman-Markey como la Ley Boxer-Kerry han demostrado la intención de los EE.UU. de abordar el cambio climático de manera seria en el plano interno, así como algunos de los lados oscuros de la política económica doméstica. Los grupos de interés insisten en que las pérdidas potenciales dañarían la competitividad global estadounidenses. Además, han abogado por la protección a través de medidas en frontera para nivelar el terreno de juego para las empresas estadounidenses, que estarían obligadas a adoptar gastos adicionales por causa del clima.  La insistencia además de que la legislación no podría sobrevivir sin dichas medidas ha sacudido el delicado equilibrio de las negociaciones en marcha y ha elevado las tensiones en las conversaciones de alto nivel.</p>
<p>Este último aspecto pone de manifiesto un segundo tema importante en el nuevo acuerdo: cómo involucrar a los países en desarrollo sin dejar de apoyar sus objetivos de desarrollo sostenible. La brecha entre cómo los países desarrollados y los países en desarrollo ven la ruta de acceso a las principales dimensiones de la mitigación y la financiación para abordar el cambio climático es muy amplia.  El principio acordado de &#8220;responsabilidades comunes pero diferenciadas&#8221; ha sido un pilar del puente que intenta acortar la distancia entre estos dos mundos. Pero la búsqueda de un consenso sobre estas responsabilidades, o cómo se llevaría a cabo no ha logrado aminorar las diferencias.</p>
<p>Los países desarrollados quieren que los países en desarrollo - y especialmente las economías más grandes - asuman compromisos de reducción de emisiones que se aplican a través del &#8220;seguimiento, informe y verificación&#8221;. Los países en desarrollo insisten en que los países desarrollados asuman una mayor reducción de las emisiones de conformidad con su contribución histórica al problema, e insisten en la entrega efectiva de la financiación acordada y el apoyo tecnológico para su adaptación y mitigación.</p>
<p><strong>Comercio y cambio climático: ¿Qué buscar en Copenhague? </strong></p>
<p>Los temas de comercio y aspectos de cambio climático convergen cuando crecimiento económico, diversificación y seguridad entran en juego. Varios temas relacionados con el comercio internacional siguen siendo parte de los debates de Copenhague, y mientras Algunos podrían trascender al acuerdo &#8220;político&#8221;, otros pueden acabar en los actuales o nuevos procesos de negociación para un acuerdo futuro.</p>
<p><em>Las cuestiones comerciales que se abordarán en Copenhague<br />
Competitividad<br />
• Las medidas de ajuste en frontera - LCA (Acciones de Cooperación a Largo Plazo, por sus siglas en inglés): Visión compartida y medidas de respuesta<br />
•	 Agricultura y combustibles para el transporte marítimo y de aviación - LCA: Enfoques sectoriales<br />
Incentivos y barreras a la tecnología<br />
•	 Debates sobre Propiedad Intelectual - LCA: Desarrollo y Transferencia de Tecnología<br />
•	 Factores decisivos para el desarrollo y la difusión - LCA: Financiación<br />
Desarrollo y Diversificación Económica<br />
•	 para los países vulnerables - LCA Adaptación y Financiación<br />
•	 para los países en desarrollo - LCA Medidas de respuesta </em></p>
<p>Diversas inquietudes relacionadas con la competitividad se plantean en el contexto de las nuevas políticas nacionales o ya existentes y las medidas adoptadas, o previstas, que tienen la intención de estimular las oportunidades de bajo carbono, y  disuadir las prácticas de alto carbono.  Un aspecto relacionado es el uso potencial de los subsidios, dado que los países se esfuerzan en apoyar a sectores como la agricultura, el transporte, la energía y capacidad para adaptarse y sobrevivir en un mundo bajo en carbono.  El impacto de las políticas climáticas en los mercados de exportación es de especial preocupación para muchos países, no sólo respecto a los exportadores de petróleo, sino también de los productos intensivos en energía o carbono, como el acero, aluminio y cemento.  Un conjunto final se refiere al establecimiento de normas internacionales en los sectores en los cuales el campo de juego entre los países desarrollados y en desarrollo permanece desequilibrado.</p>
<p>Otras consideraciones comerciales surgen alrededor de la pregunta sobre en qué medida la transferencia de tecnologías bajas en carbono y eficientes energéticamente serán una incentivo  una barrera para avanzar el tema de cambio climático. Las industrias nacionales y algunos sectores tendrán que innovar, acceder y poner en práctica una serie de nuevas tecnologías para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático.  Pero el desarrollo de tecnología, implementación y difusión no son baratos, ni tampoco el acceso para todos los países.</p>
<p>La ampliación a la escala global de la mitigación y la financiación serán de gran interés en Copenhague. De hecho, estos dos temas relacionados entre sí podrían decidir el éxito o el fracaso del acuerdo político.  Según el Informe sobre Desarrollo Mundial 2009 publicado por el Banco Mundial este mes, se necesitarán anualmente entre  US$140 mil y US$175 mil millones para ayudar a los países en desarrollo a aplicar las medidas de mitigación necesarias para evitar un calentamiento superior a 2 ° C. Mientras tanto, las inversiones necesarias para apoyar a los países en desarrollo para sufragar los gastos de equipamiento de sus países por los efectos del clima se ubican entre US$ 30 mil y US$100 mil millones, además de la asistencia para el desarrollo, que se eleva a US$100 mil millones.  Lo cierto es que en la medida que se logren mayores medidas de mitigación desde el principio, los costos de la adaptación posterior serán menores.</p>
<p><strong>¿Qué esperar de Copenhague?</strong></p>
<p>Las negociaciones tendrán lugar simultáneamente en dos vías - la Convención y el Protocolo-. Cada flujo de trabajo o bien concluirá en una decisión o continuará en negociación.  El resultado más novedoso será el &#8220;acuerdo político&#8221; emitido por más de 100 Jefes de Estado que asisten al proceso.  Esta decisión puede contener soluciones para el cambio climático, o simplemente buenas intenciones.  En el caso más ambicioso podría incluir:  nuevos objetivos para todos los países desarrollados, cuantificar y verificar las medidas de mitigación de algunos o todos los países en desarrollo, determinar los niveles y el calendario de financiación para apoyar la adaptación y la mitigación en los países en desarrollo, un compromiso claro en la asistencia tecnológica; nuevas instituciones para ayudar con la entrega de la financiación y la transferencia de tecnología, y un mandato para un nuevo acuerdo jurídico dentro de 6 meses a un año.  Como alternativa, el acuerdo bien podría fracasar, o simplemente reiterar alguna formulación del BAP, y por el cual las negociaciones continuarían.</p>
<p>Los países pueden decidir continuar los debates pendientes ordenando un nuevo proceso para proseguir con las negociaciones.  También podrían ubicar cada tema en los procesos de negociación existentes en el marco de la Convención, donde tecnología, financiación, mecanismos de compensación y adaptación han sido objeto de negociaciones durante años, aunque con resultados mínimos.</p>
<p>Lo que las dos próximas semanas realmente necesitan - más que protestas y comentarios de toda índole - es una tormenta perfecta de voluntad política, comprensión técnica y un espíritu de cooperación para allanar el camino a seguir para la acción global.</p>
<p>ICTSD informará sobre la evolución de las negociaciones a través de nuestro balance a mitad de la Conferencia de las Partes, el cual será entregado el 14 de diciembre, así como un número final una vez concluidas las discusiones. La cobertura a profundidad de los temas de comercio y cambio climático pueden encontrarse en Puentes Diario de Copenhague en el sitio http://ictsd.org/climate-change/copenhagen-updates/espanol/sd.org</p>
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