diciembre de 2009
Se levanta el telón: Empieza la Conferencia de Copenhague
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La mirada del mundo se centra en Copenhague, Dinamarca, donde bajo el frío y el cielo gris se reúne una multitud de 14 a 18 mil personas, 192 países, docenas de Jefes de Estado, y ocurren cientos de reuniones simultáneas y de incontables discusiones sobre cada uno de los aspectos relacionados con el cambio climático.
Hace dos años los mismos países que ahora se congregan en Copenhague se reunieron en Bali, Indonesia y elaboraron el Plan de Acción de Bali (BAP, por sus siglas en inglés), que consiste en un programa sencillo para proseguir con las negociaciones en virtud de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que sin embargo requiere de una mayor cooperación internacional. El producto más importante de la Convención ha sido su Protocolo de Kioto en 2005. Sin embargo, este refleja viejos datos científicos y carece de ambición política y de la participación del mayor emisor mundial de gases de efecto invernadero, los EE.UU., que abandonó la iniciativa mientras que otros países desarrollados sí ratificaron el acuerdo.
El análisis científico y económico desde entonces ha enviado un fuerte mensaje a los tomadores de decisiones: el ritmo acostumbrado de negociaciones podría provocar un desastre importante de cambio climático. En cambio, una transformación de todos los países al desarrollo bajo en carbono es la única alternativa viable. Sin embargo, esta opción requiere de una decisión global que permita que todos los países puedan participar plena y eficazmente.
No obstante, las inclementes condiciones han impedido el proceso. Engorrosas negociaciones durante los dos últimos años se han centrado en cada apartado del Plan de Acción de Bali. De esta manera, un borrador de proyecto de negociación en el que se incorpora cada idea ha surgido, pero en el cual no se percibe el tratamiento de la problemática en general.
Un rayo de esperanza
Desde que el primer ministro danés Lars Lokke Rasmussen redujo las expectativas al señalar que en su opinión Copenhague no emitiría un acuerdo jurídicamente vinculante, muchos países, especialmente aquellos pequeños y vulnerables están en la incertidumbre sobre lo que puede brindar Copenhague. Sin embargo y debido a estas bajas expectativas, muchos países se han presentado con fuertes mensajes de apoyo para un acuerdo político sólido que contenga los elementos jurídicos que ayuden a avanzar hacia la acción global. En particular, China, India y Brasil han presentado sus ofertas sobre mitigación, que muestran la clara intención de las principales economías en desarrollo de contribuir con su parte en el proceso de negociación.
Contar con los EE.UU. en estas negociaciones ha sido difícil, a pesar de que el Presidente Barack Obama apoya abiertamente la acción global sobre cambio climático. Los EE.UU. han puesto en marcha una legislación encaminada a lograr la movilización del país a nivel nacional para conseguir posteriormente el apoyo de los resultados internacionales. Sin embargo, tanto la Ley Waxman-Markey como la Ley Boxer-Kerry han demostrado la intención de los EE.UU. de abordar el cambio climático de manera seria en el plano interno, así como algunos de los lados oscuros de la política económica doméstica. Los grupos de interés insisten en que las pérdidas potenciales dañarían la competitividad global estadounidenses. Además, han abogado por la protección a través de medidas en frontera para nivelar el terreno de juego para las empresas estadounidenses, que estarían obligadas a adoptar gastos adicionales por causa del clima. La insistencia además de que la legislación no podría sobrevivir sin dichas medidas ha sacudido el delicado equilibrio de las negociaciones en marcha y ha elevado las tensiones en las conversaciones de alto nivel.
Este último aspecto pone de manifiesto un segundo tema importante en el nuevo acuerdo: cómo involucrar a los países en desarrollo sin dejar de apoyar sus objetivos de desarrollo sostenible. La brecha entre cómo los países desarrollados y los países en desarrollo ven la ruta de acceso a las principales dimensiones de la mitigación y la financiación para abordar el cambio climático es muy amplia. El principio acordado de “responsabilidades comunes pero diferenciadas” ha sido un pilar del puente que intenta acortar la distancia entre estos dos mundos. Pero la búsqueda de un consenso sobre estas responsabilidades, o cómo se llevaría a cabo no ha logrado aminorar las diferencias.
Los países desarrollados quieren que los países en desarrollo - y especialmente las economías más grandes - asuman compromisos de reducción de emisiones que se aplican a través del “seguimiento, informe y verificación”. Los países en desarrollo insisten en que los países desarrollados asuman una mayor reducción de las emisiones de conformidad con su contribución histórica al problema, e insisten en la entrega efectiva de la financiación acordada y el apoyo tecnológico para su adaptación y mitigación.
Comercio y cambio climático: ¿Qué buscar en Copenhague?
Los temas de comercio y aspectos de cambio climático convergen cuando crecimiento económico, diversificación y seguridad entran en juego. Varios temas relacionados con el comercio internacional siguen siendo parte de los debates de Copenhague, y mientras Algunos podrían trascender al acuerdo “político”, otros pueden acabar en los actuales o nuevos procesos de negociación para un acuerdo futuro.
Las cuestiones comerciales que se abordarán en Copenhague
Competitividad
• Las medidas de ajuste en frontera - LCA (Acciones de Cooperación a Largo Plazo, por sus siglas en inglés): Visión compartida y medidas de respuesta
• Agricultura y combustibles para el transporte marítimo y de aviación - LCA: Enfoques sectoriales
Incentivos y barreras a la tecnología
• Debates sobre Propiedad Intelectual - LCA: Desarrollo y Transferencia de Tecnología
• Factores decisivos para el desarrollo y la difusión - LCA: Financiación
Desarrollo y Diversificación Económica
• para los países vulnerables - LCA Adaptación y Financiación
• para los países en desarrollo - LCA Medidas de respuesta
Diversas inquietudes relacionadas con la competitividad se plantean en el contexto de las nuevas políticas nacionales o ya existentes y las medidas adoptadas, o previstas, que tienen la intención de estimular las oportunidades de bajo carbono, y disuadir las prácticas de alto carbono. Un aspecto relacionado es el uso potencial de los subsidios, dado que los países se esfuerzan en apoyar a sectores como la agricultura, el transporte, la energía y capacidad para adaptarse y sobrevivir en un mundo bajo en carbono. El impacto de las políticas climáticas en los mercados de exportación es de especial preocupación para muchos países, no sólo respecto a los exportadores de petróleo, sino también de los productos intensivos en energía o carbono, como el acero, aluminio y cemento. Un conjunto final se refiere al establecimiento de normas internacionales en los sectores en los cuales el campo de juego entre los países desarrollados y en desarrollo permanece desequilibrado.
Otras consideraciones comerciales surgen alrededor de la pregunta sobre en qué medida la transferencia de tecnologías bajas en carbono y eficientes energéticamente serán una incentivo una barrera para avanzar el tema de cambio climático. Las industrias nacionales y algunos sectores tendrán que innovar, acceder y poner en práctica una serie de nuevas tecnologías para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y adaptarse al cambio climático. Pero el desarrollo de tecnología, implementación y difusión no son baratos, ni tampoco el acceso para todos los países.
La ampliación a la escala global de la mitigación y la financiación serán de gran interés en Copenhague. De hecho, estos dos temas relacionados entre sí podrían decidir el éxito o el fracaso del acuerdo político. Según el Informe sobre Desarrollo Mundial 2009 publicado por el Banco Mundial este mes, se necesitarán anualmente entre US$140 mil y US$175 mil millones para ayudar a los países en desarrollo a aplicar las medidas de mitigación necesarias para evitar un calentamiento superior a 2 ° C. Mientras tanto, las inversiones necesarias para apoyar a los países en desarrollo para sufragar los gastos de equipamiento de sus países por los efectos del clima se ubican entre US$ 30 mil y US$100 mil millones, además de la asistencia para el desarrollo, que se eleva a US$100 mil millones. Lo cierto es que en la medida que se logren mayores medidas de mitigación desde el principio, los costos de la adaptación posterior serán menores.
¿Qué esperar de Copenhague?
Las negociaciones tendrán lugar simultáneamente en dos vías - la Convención y el Protocolo-. Cada flujo de trabajo o bien concluirá en una decisión o continuará en negociación. El resultado más novedoso será el “acuerdo político” emitido por más de 100 Jefes de Estado que asisten al proceso. Esta decisión puede contener soluciones para el cambio climático, o simplemente buenas intenciones. En el caso más ambicioso podría incluir: nuevos objetivos para todos los países desarrollados, cuantificar y verificar las medidas de mitigación de algunos o todos los países en desarrollo, determinar los niveles y el calendario de financiación para apoyar la adaptación y la mitigación en los países en desarrollo, un compromiso claro en la asistencia tecnológica; nuevas instituciones para ayudar con la entrega de la financiación y la transferencia de tecnología, y un mandato para un nuevo acuerdo jurídico dentro de 6 meses a un año. Como alternativa, el acuerdo bien podría fracasar, o simplemente reiterar alguna formulación del BAP, y por el cual las negociaciones continuarían.
Los países pueden decidir continuar los debates pendientes ordenando un nuevo proceso para proseguir con las negociaciones. También podrían ubicar cada tema en los procesos de negociación existentes en el marco de la Convención, donde tecnología, financiación, mecanismos de compensación y adaptación han sido objeto de negociaciones durante años, aunque con resultados mínimos.
Lo que las dos próximas semanas realmente necesitan - más que protestas y comentarios de toda índole - es una tormenta perfecta de voluntad política, comprensión técnica y un espíritu de cooperación para allanar el camino a seguir para la acción global.
ICTSD informará sobre la evolución de las negociaciones a través de nuestro balance a mitad de la Conferencia de las Partes, el cual será entregado el 14 de diciembre, así como un número final una vez concluidas las discusiones. La cobertura a profundidad de los temas de comercio y cambio climático pueden encontrarse en Puentes Diario de Copenhague en el sitio http://ictsd.org/climate-change/copenhagen-updates/espanol/sd.org
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