El AdA abarca tres pilares: diálogo político, cooperación, y un tratado de libre comercio. Según Johana Hill, Viceministra de economía salvadoreña, ambas partes intercambiaron propuestas sobre reglas de origen, bienes y servicios, salvaguardias y un programa de desgravación arancelaria. Los contornos de un posible acuerdo, sin embargo, parecen estar aún muy lejos.
Para Centroamérica el AdA debería asegurar y mejorar el acceso a mercado que la UE otorga a través del SGP Plus. Este esquema está dirigido a países que combaten el narcotráfico, y se concede a través del otorgamiento de acceso preferencial a 7,200 productos (300 más que en el SGP ordinario). La mitad de esos productos entran libres de aranceles mientras que la otra mitad son catalogados como “sensibles” y pagan aranceles de 3.5 puntos porcentuales por debajo del arancel de Nación Mas Favorecida, al cual están sujetos todos los países que no reciben preferencias comerciales de la UE.
Centroamérica se ha beneficiado del SGP Plus. Sin embargo, la mayoría de sus productos más competitivos como carne, azúcar, banano, y productos lácteos son considerados “sensibles” y deben pagar aranceles de 100% o más.
Para los negociadores centroamericanos como Roberto Echandi, jefe negociador de la delegación costarricense, la actual oferta arancelaria europea es poco ambiciosa. En efecto, el jefe negociador europeo, João Aguiar Machado, especificó que en este momento de las negociaciones el actual acceso bajo el SGP Plus no está asegurado. Asimismo, productos claves para lograr un acuerdo como el banano y la piña no fueron incluidos en la lista de oferta de la UE.
Por otro lado, algunos asuntos políticos generaron tensión en esta ronda. La UE demandó una serie de compromisos a su contraparte centroamericana en el marco de los derechos humanos y la proliferación de armas nucleares. Para Manuel Coronel, Canciller de Nicaragua, esto representa un atropello a la soberanía por parte de la UE. Machado, sin embargo, expuso que los AdA al igual que los SGP requieren la ratificación y puesta en vigor de una serie de convenios internacionales medioambientales, laborales y de derechos humanos. Las diferencias políticas, comerciales y de cooperación, por lo tanto, perduran entre ambas regiones.
La cuarta ronda se celebrará en Bruselas del 14 al 18 de julio.