¿Cómo distribuir los beneficios de la globalización de forma más equitativa? Ese fue el tema de la décimo segunda conferencia ministerial de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), que se realizara Accra, Ghana, del 20 al 25 de abril.
Creada en 1964, la UNCTAD efectúa cada cuatro años conferencias ministeriales que debaten cuestiones relacionadas con el comercio y el desarrollo, y definen el mandato de la Organización y sus prioridades de trabajo para el siguiente período de actividades. En esta ocasión, temas como cambio climático, energía, migración y propiedad intelectual, fueron algunas de las novedades que se incluirán en el trabajo de la UNCTAD para los próximos cuatro años.
La negociación de UNCTAD XII comenzó en mayo de 2007, y como producto de meses intensos de discusión resultó un texto de 221 párrafos, el Acuerdo de Accra, el que guiará el proceder de la Organización hasta que se efectúe la siguiente reunión en Qatar. En términos generales, el Acuerdo es positivo y contiene más sustancia en comparación a aquel del Consenso de São Paulo (UNCTAD XI, 2004), han sido las palabras expresadas por algunas delegaciones a Puentes.
Resultados de UNCTAD XII
La incorporación de nuevos temas a la agenda de trabajo de la UNCTAD para los siguientes cuatro años, fue motivo de disputas entre PED y países desarrollados (PD). La delegación de EE.UU. buscaba limitar el trabajo de la Organización a temas directamente vinculados al comercio y el desarrollo. Pero fue la propuesta del G-77 la que fue incorporada al documento final, de modo que los temas mencionados fueron incorporados en el Acuerdo de Accra. Cabe mencionar que alrededor de 50 párrafos, donde se encontraban dichos asuntos, llegaron a Accra sin acuerdo y más bien con pocas esperanzas de salir adelante.
Respecto a migración y a iniciativa de México, se prevé que la UNCTAD hará análisis e investigación sobre la conexión entre los tópicos de migración y desarrollo. Esto debido a que cada vez más la migración se ha convertido justamente en un reto para la globalización y es causa importante de pobreza, –lo cual está en línea con el mandato de la UNCTAD. Aunado a lo anterior, aparentemente no existe foro alguno de Naciones Unidas (NU) que estudie el tema desde la perspectiva del desarrollo.
Otra de las batallas diplomáticas que se suscitaron respecto al texto fue en relación a las diferentes categorías de países que la UNCTAD debe tomar en cuenta, como países de renta media –esto gracias al impulso de Perú. En realidad, detrás del interés de los PED por defender este lenguaje, está su preocupación mayúscula porque la Organización no se convierta exclusivamente en una agencia de cooperación técnica para los países menos adelantados (PMA). Esto porque de por sí el Acuerdo de Accra y las actividades mismas de la UNCTAD, se enfocan en mayor medida en ese grupo de naciones.
Sin duda, importantes novedades surgieron en el Acuerdo de Accra. Por un lado, en cambio climático, la consigna está en que la UNCTAD, sin duplicar el trabajo que ya están llevando a cabo otras agencias de NU en la materia, debe considerar este fenómeno en sus funciones de asistencia técnica. Por otro, los negociadores lograron hacer referencia a la Agenda de la OMPI para el Desarrollo, esto en materia de propiedad intelectual; o el buscar dar más realce a acuerdos internacionales de inversión que sean más que compatibles o amigables con el desarrollo.
Fortalecimiento institucional de la UNCTAD
Las delegaciones también trabajaron y debatieron sobre cómo mejorar el rol de la institución, precisamente en relación a los tres pilares de la UNCTAD; a saber; investigación y análisis, formación de consenso y cooperación técnica.
Finalmente y con miras a contribuir a su mayor eficiencia, los negociadores decidieron reestructurar las comisiones y mantener sólo dos en lugar de tres: una, llamada de comercio y desarrollo; y otra, de inversión, empresa y desarrollo. En este sentido, cabe resaltar que dichas comisiones son órganos subsidiarios de la Junta de Comercio y Desarrollo y están encargadas de revisar políticas adecuadas en sus áreas respectivas. La Junta, a su vez, es el cuerpo ejecutivo de la Organización, y la responsable de garantizar la consistencia general de las actividades de la UNCTAD.
Tal vez la mayor victoria para los países africanos fue el llamado a que el Secretario General, Supachai Panitchpakdi, convierta pronto la actual División del Comercio Internacional de Bienes y Servicios de los Productos Básicos, en una unidad autónoma que le rinda informe directamente a él.
También se solicita que haya un control de calidad más efectivo en las publicaciones con la intención de asegurar mayor coherencia en todas las áreas de la Organización, y se prevé que las reuniones de expertos no sean exclusivamente anuales.
La pregunta obligada luego de haber visto las mejoras que se intentan hacer en la UNCTAD, es saber si en realidad éstas van a llevarse a cabo y cómo. Aparentemente todo indicaría que sí, aunque de momento son las NU las que están revisando la viabilidad de recursos para el plan de acción. También habría que ver si con ello se logra mejorar la imagen de UNCTAD, la que ha sido criticada en varias oportunidades por su supuesta falta de liderazgo y eficiencia en estos temas.
La Junta se reunirá en septiembre próximo y es ahí donde se decidirá sobre la implementación del Acuerdo de Accra.