Puentes • Volumen 8 • Número 5 • noviembre de 2007
Los acuerdos de libre comercio en las américas: ¿Valen la inversión?
Los países que negocian nuevos acuerdos comerciales con los Estados Unidos (EE.UU.) tienen la esperanza de que gracias a ellos lograrán atraer inversión extranjera. Esto, sin duda, es lo que los peruanos, colombianos y panameños esperan conseguir como resultado de los acuerdos comerciales que están actualmente en estudio en el Congreso de los EE.UU.
La promesa es que la inversión se traducirá en empleos estables, transferencia de tecnología y crecimiento económico. Sin embargo, hay investigaciones recientes que sugieren que fi rmar un acuerdo comercial con los EE.UU. podría no atraer las inversiones deseadas y que, aún si lo hiciera, el crecimiento económico no necesariamente vendría tras ellas.
Los detractores sostienen que los capítulos de inversión en estos acuerdos comerciales limitan la capacidad de los países fi rmantes de exigir a las empresas extranjeras observar prescripciones en materia de requisitos de desempeño, como transferencia de tecnología y prescripciones relativas al contenido local. Tradicionalmente, los países han establecido medidas relacionadas con el desempeño para estimular un amplio crecimiento económico mediante la creación de vínculos entre las empresas extranjeras y la economía interna. De hecho, en los últimos quince años los chinos se han convertido en expertos en el uso de ese tipo de herramientas. No obstante estar permitidos por la OMC, estas herramientas de desarrollo estarían prohibidas en los acuerdos de libre comercio bilaterales o regionales con los EE.UU.
Estos pactos también incluyen otro pequeño secreto que no está permitido por la OMC: dejan abierta la posibilidad de que tribunales de inversiones ad hoc interpreten las regulaciones sociales y ambientales como