PuentesVolumen 12Número 2 • mayo de 2011

Indicaciones geográficas en la conservación in situ y el conocimiento tradicional


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Jorge Larson Guerra*

El tema de las indicaciones geográficas (IG) ha sido poco abordado en los distintos foros sobre diversidad biológica y propiedad intelectual. Este descuido puede deberse, entre otras razones, al hecho de que por mucho tiempo las IG fueron vistas como una estrategia proteccionista y un asunto de interés principalmente para la Europa mediterránea. La situación cambió en la última década, pues muchos países han comenzado a adoptar las IG como una estrategia útil para el desarrollo rural.

La importancia de este tema crece como puede verse en los cambios legislativos que han tenido lugar, así como en el registro y desarrollo comercial de las IG que está en marcha tanto en los países en desarrollo (PED), que son biológica y culturalmente más diversos, como en países desarrollados (PD), que en el pasado se opusieron o se mantuvieron escépticos sobre las IG[1].

¿Cómo se relaciona el desarrollo de las IG con la conservación in situ de los recursos genéticos y el desarrollo rural? La globalización del comercio de alimentos impacta diariamente las decisiones de los agricultores en todo el mundo ya que los productos genéricos agroindustriales están teniendo un mayor acceso a los mercados locales y regionales. Suele suceder que en sus intentos por competir con los productos genéricos los agricultores cambien sus prácticas agrícolas, modificando incluso los recursos genéticos locales por aquellos que perciben como “mas competitivos”.

En este contexto, las IG y el etiquetado informativo ofrecen la posibilidad de comercializar la producción con una identidad diferenciada, lo que evita la competencia basada en volumen, precios bajos y mercadeo. Si la IG promueve el éxito de una actividad económica colectiva basada en un recurso biológico, un paisaje y una forma de vida, entonces la relación entre las IG y la conservación de biodiversidad se vuelve evidente.

Conceptos básicos

Bernard O’Connor en su Ley de las Indicaciones Geográficas, las define como “un signo utilizado en productos que tienen un origen geográfico específico y poseen cualidades o una reputación que se deben a su lugar de origen”. Es así como los productos que utilizan una determinada IG deben tener cualidades vinculadas al territorio del que proceden. La protección de estas cualidades implica el reconocimiento de un derecho colectivo de exclusividad para el uso de un nombre o signo geográfico en el etiquetado de un producto. Generalmente, las IG son nombres geográficos, pero también pueden estar compuestas de símbolos e íconos, siempre y cuando éstos transmitan información geográfica. Las opciones legales para la protección de las IG incluyen la defensa contra la competencia desleal y la protección a través del registro.

La principal razón que subyace a las IG es: “ofrecer a los productores protección contra los oportunistas (free riders) y proporcionarles los medios para diferenciar sus productos en el mercado utilizando una identidad geográfica”. La lógica es que se produce un daño cuando un agente actúa de manera oportunista (free rider) y utiliza la reputación de alguien más, perjudicando así al productor auténtico. También se afecta al consumidor si se le engaña y esta es la razón que recientemente se invoca en la justificación de política pública para la protección de las IG.

Cadenas de valor asociadas a las IG, conservación de biodiversidad y conocimiento tradicional

La diferenciación de las IG es útil cuando los productores rurales y sus organizaciones están involucrados en la transformación de una materia prima en un producto final que el consumidor comprará. Sin embargo, en las economías rurales de los PED, los agricultores son en su mayoría proveedores de materias primas. Una cadena de valor simple - más allá del suministro de materias primas - pone de relieve la interacción dinámica entre los eslabones de la cadena y las estructuras de gobernabilidad requeridas para competir en mercados de industrias innovadoras que comienzan el desarrollo de productos. No obstante, este esquema no refleja plenamente el caso de las IG, ya que no considera los insumos tangibles e intangibles, naturales y culturales que dan las calidades implícitas en los productos de una IG específica.

El enfoque de cadena de valor ligeramente modificado puede utilizarse para describir los componentes territoriales tangibles y de diversidad biológica presentes en un producto, así como los aportes intangibles de los conocimientos tradicionales en las cadenas de valor. Estos aspectos son fundamentales para la conservación in situ de los recursos genéticos, ya que los recursos biológicos no están aislados de los ecosistemas agrícolas y dependen en gran medida del conocimiento tradicional que los mantiene vigentes. Debido a los aspectos intangibles, los acuerdos y reglamentos tienen que ser adoptados de manera colectiva para cumplir con una norma mínima de producción que respete la tradición y la autenticidad, al tiempo que incluya la innovación necesaria para alcanzar ciertas calidades de presentación e inocuidad que demanda la comercialización a grandes distancias.

En un sistema de comercio globalizado, el tema de las distancias geográficas y culturales entre los productores y los consumidores es importante, dado que el etiquetado sobre una IG puede ayudar a tender puentes y reducir esta distancia. Por tanto, es básico que los promotores y desarrolladores de IG tomen en cuenta el significado integral de las etiquetas con IG pues representan una construcción social: es decir, cierto consenso sobre la importancia y valor de cada IG específica en sus mercados. El enfoque de cadena de valor aplicado a las IG debe tomar esto en consideración acercando a los productores información sobre los mercados actuales y potenciales para sus productos.

Tendencias y lecciones aprendidas

En un estudio que utilizó la cadena de valor como marco para la evaluación cualitativa de docenas de casos de IG desde una perspectiva de conservación y desarrollo rural, se pudieron identificar tendencias relevantes y extraer lecciones que pueden ser útiles para quienes promueven las IG en el ámbito de su trabajo[2].

El primer grupo de casos analizado fue un grupo de IG definidos por una sola categoría de producto y una región: los quesos de leche de vaca con AOC[3] del este de Francia. En estos sistemas de producción se encontró evidencia de que las IG son un instrumento adecuado para el desarrollo rural que contribuye a la conservación del paisaje y los recursos genéticos de esa región francesa; al uso y reconocimiento del conocimiento tradicional y las prácticas innovadoras, así como a la economía local y regional. También se documentaron tendencias hacia la reducción de la diversidad de los recursos genéticos dentro de una IG cuando se busca definir el perfil del producto con base en la variedad que lo sustenta (por ejemplo, usar una sola raza de vaca para el queso o una sola variedad de olivo para el aceite).

En los PD se documentaron IG como el Whisky Escocés de vieja tradición o las primeras denominaciones de origen (DO) para arroz o espárrago en España. La mayoría de los casos en PD se ubican en las zonas menos favorecidas en términos de productividad (montañas o zonas áridas). La diferenciación permite el desarrollo de las economías locales y regionales que generan más empleo por unidad de producción y un mayor valor comercial que la industria genérica equivalente. Las contribuciones a la conservación de la diversidad biológica son una consecuencia de la viabilidad económica de un medio de vida específico ligado a los recursos genéticos y no un objetivo que se plantearan las IG en su nacimiento. El hecho es que ciertas prácticas de producción típicas de las IG crean beneficios indirectos para la conservación, tanto a nivel del paisaje como de los ecosistemas. Una diferencia básica con las IG de PED es que el mercado regional suele ser suficiente para mantener viva la actividad económica que requiere la IG, mientras que en los PD la exportación suele ser el motor o la expectativa de mercado.

De los países en desarrollo y en transición, casos como el tequila o el roibos, muestran las contradicciones en las que están inmersas las IG con tendencia a la agro-industrialización, que tiene costos ambientales y culturales. Evitar los efectos negativos sobre el medio ambiente o las sociedades rurales que puede tener el desarrollo agroindustrial dentro de una IG, requiere de estudios técnicos amplios e incluyentes, así como de reglas de gobernabilidad que permitan a los pequeños productores diferenciarse de los grandes industriales dentro de la misma cadena de valor. Los desafíos para la aplicación de IG en los PED son mayores que en los PD porque el contexto institucional tiende a ser débil o poco desarrollado en temas como la competencia desleal y la represión contra el fraude, la propiedad industrial, el etiquetado de productos rurales y la gestión de los recursos naturales, biológicos y genéticos para la sustentabilidad. Estas condiciones institucionales adversas presentan grandes retos. Sin embargo, la diversidad biológica y cultural existente brinda una oportunidad para desarrollar actividades productivas primarias y secundarias que tengan mejores probabilidades de éxito al competir y contribuir con equidad al desarrollo de las comunidades y sus organizaciones productivas.

Conclusiones y recomendaciones

Las tendencias actuales en los sistemas de protección multilateral y nacional indican que los PED están activos en el desarrollo de las IG. El número cada vez mayor de IG registradas en diversos países muestra que la estrategia toma mayor relevancia. Los 164 países que son Partes del Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial tienen, en principio, protección preventiva de las IG a través de la prohibición de las prácticas de competencia desleal. Por lo tanto, los recursos legales para defender las IG de dichas prácticas están básicamente disponibles en todo el mundo. En la OMC, la protección otorgada en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) es fuerte en el sentido de que hay una definición flexible de las IG y precisa de la materia que se protege. Los más de 150 países miembros de dicha organización conforman entonces la protección más completa y global que existe para las IG. Adicionalmente, las DO y las IG protegidas en la comunidad europea están abiertas a registro por parte de países no miembros, oportunidad que ya ha sido aprovechada por Café de Colombia.

Las tendencias actuales para el desarrollo de las IG sugieren que el diseño e implementación de marcos legales e institucionales para su protección no requieren de una elección entre un sistema preventivo o uno de registro. Por el contrario, se trata de identificar la mejor manera de desarrollar uno como el otro en su beneficio y con el menor costo de transacción posible. Las indicaciones de origen, el etiquetado básico de genéricos de la producción rural, la posibilidad de registrar IG o DO de acuerdo a la cadena de valor específica, y la promoción de enfoques innovadores para el mercadeo con una identidad geográfica, deben ser considerados integramente en las estrategias de implementación de las IG.

El desarrollo de IG puede promover directamente la conservación de la biodiversidad a través del uso de un recurso genético específico, o indirectamente, al promover prácticas de producción y gestión que incluyen consideraciones relativas al ecosistema y el paisaje. Los beneficios directos en términos de sostenibilidad en los paisajes rurales derivan del hecho de que la gobernabilidad y el éxito en el mercado contribuyen a la viabilidad económica de formas de vida rural basadas en el uso sostenible de recursos biológicos y genéticos específicos. Las IG pueden ser un medio para construir la gobernabilidad necesaria para mantener cierto control sobre los recursos y una distribución equitativa de los beneficios de su transformación y comercialización.

La diferenciación dentro la cadena de valor es una estrategia importante para evitar que la implementación exitosa de una IG se convierta en un mecanismo económico que excluya a los agricultores o consumidores de menores recursos debido al aumento del valor de mercado. Para evitarlo, las organizaciones de productores, agencias de cooperación y los gobiernos de PED deben garantizar que exista la posibilidad de una diferenciación clara en las políticas y las regulaciones para que se desarrollen cadenas de valor enfocadas a los mercados locales, regionales y nacionales principalmente.

Dadas las condiciones específicas de los PED, es importante invertir en la creación de un entorno institucional propicio para impedir la competencia desleal, el uso falso o engañoso de las IG; y evitar procesos de exclusión económica a nivel local y regional mediante la diferenciación de las cadenas de valor para los mercados locales y regionales. Esto requiere poner énfasis en estrategias de protección de las IG flexibles y de bajo costo (etiquetado informativo de ingredientes y uso de información geográfica en mercados populares) orientadas a los mercados regionales, así como acceso para los productores de conocimientos cualitativos y cuantitativos de sus mercados objetivo.

El escaso tratamiento que se ha dado a las IG en los debates sobre la conservación in situ y la protección del conocimiento tradicional debe terminar para dar paso a un debate a profundidad que dimensione objetivamente sus contribuciones a la conservación de la diversidad biológica, al respeto y valoración de los conocimientos e innovaciones locales; así como a la promoción de una alimentación ambiental y culturalmente significativas para las poblaciones rurales y urbanas.

*Biólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México, colaborador de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, México. [email protected]

[1] El presente artículo fue adaptado del resúmen de política que se puede acceder en  http://ictsd.org/downloads/2011/02/larsen_v4.pdf

[2] Larson, J., Relevance of geographical indications and designations of origin for the sustainable use of genetic resources, Global Facilitation Unit for Underutilized Species, FAO, Roma, Italia, 2007.  Disponible en http://www.underutilized-species.org/Documents/PUBLICATIONS/gi_larson_lr.pdf

[3] La denominación de origen controlado (AOC) es la IG francesa por excelencia, se controla la calidad en la producción y en el producto final. Se utilizan en todos los sectores de la alimentación y la producción rural.

One response to “Indicaciones geográficas en la conservación in situ y el conocimiento tradicional”

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