PuentesVolumen 14Número 1 • febrero de 2013

Las estrategias ambientales de los grupos económicos centroamericanos


by Alexander López y Jeannette Valverde Chaves

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El presente artículo pretende generar una contribución sobre las razones que explican por qué el tema ambiental es actualmente objeto de atención por parte del sector privado. Concretamente, sobre la base del trabajo de campo realizado en Centroamérica, se exponen las diferentes razones por las cuales los grupos económicos centroamericanos han adoptado estrategias ambientales dentro del marco de sus operaciones de negocios.

Una nueva forma de gestionar los negocios

Según Roberto Carballo, Gerente de Operaciones de Grupo Roble (2011), la preocupación por la conservación del medio ambiente ha cambiado la forma en que las empresas establecen sus negocios. Los clientes y consumidores centran su demanda en productos y servicios respetuosos con el ambiente y exigen a las empresas mantener operaciones sostenibles.

Igualmente, los gobiernos se han dado a la tarea de proponer políticas ambientales, entendidas como “el conjunto de orientaciones o directrices que rigen la actuación del Estado y sus entidades en el campo determinado de la protección del ambiente”. Entre los instrumentos públicos utilizados en la política ambiental se destacan las leyes o reglamentos que buscan modificar el comportamiento de los agentes económicos en materia de emisiones o descargas al ambiente. Ejemplos de esos instrumentos son la normativa ambiental, impuestos, tasas retributivas y compensatorias, subsidios, permisos, entre otros. Su objetivo es definir incentivos a través del mercado de precios, así como sistemas de responsabilidad legal para garantizar la compensación a la sociedad por un daño a un recurso natural o accidentes ambientales.

Desde el ámbito privado, los instrumentos ambientales se vinculan con acciones tendientes a mejorar la sustentabilidad en los procesos productivos (o de servicios) como: materiales, generación y eficiencia energética, actividades orientadas a la sustentabilidad y el seguimiento o ciclo de vida del producto, huella ecológica, de carbono o de agua, y el uso de productos con otros procesos domésticos relacionados a otras dimensiones ambientales.

De la investigación se deduce que los grupos económicos están comprendiendo que no contar con una política de gestión ambiental implica una amenaza para el crecimiento económico y el bienestar de la población. Al respecto, Artavia considera que en la definición del plan de acción y las estrategias de las empresas, el balance ambiental constituye un elemento clave para el desarrollo sostenible, el cual debe contemplar las siguientes áreas: la conservación inter generacional del ambiente, el manejo y uso sostenible de la biodiversidad, la administración de los recursos críticos, la ecoeficiencia y los cambios en los sistemas de medición.

Los grupos económicos centroamericanos: evaluando el alcance de sus motivaciones ambientales

De acuerdo con la Red Centroamericana para la Promoción de la RSE (actualmente Red para la Integración Centroamericana por la RSE, IntegraRSE), “la gestión empresarial ambiental es la planificación adecuada dentro de una organización que permite identificar los impactos que causará su actividad tanto en el ámbito de sus colaboradores como en su entorno, poniendo en marcha políticas internas para el beneficio del medio ambiente con objetivos y metas cuantificables, valores establecidos en la misión y visión, que serán ejecutados con el apoyo de manuales flexibles donde se llevará un control y una corrección de los procesos al momento de las auditorias”.

La gestión ambiental empresarial es el pilar fundamental para convertir a la empresa en una organización amigable con el ambiente, y una carencia de la misma lleva a consecuencias económicas adversas para la misma. Por el contrario, se pueden establecer procesos que permitan una mejora constante de las actividades de las empresas, las cuales se enmarquen dentro de metas específicas y que al mismo tiempo eleven su competitividad. El primer paso siempre debe ser asegurarse de que se cumpla con las leyes nacionales, para luego buscar nuevas formas de mejorar su relación con el medio ambiente.

“La gestión ambiental obedece a la forma cómo se manejan y protegen los recursos naturales al momento de estar expuestos a la actividad productiva”.  Es por ello que existe un estrecho vínculo entre las gestión pública y la privada porque implica una adecuada administración y liderazgo ejecutivo, sólidas prácticas de gobierno y de grupo, así como leyes de Estado para garantizar que todas las personas comprendan las estrategias y las políticas que tanto el gobierno como los grupos económicos quieren poner en marcha; es decir debe haber una clara conexión entre los procesos, las metas y la toma de decisiones.

La definición de la estrategia ambiental de los grupos económicos implica entonces asumir los principios del desarrollo sostenible, lo cual según Ogalla conlleva los siguientes compromisos:

- “Satisfacer las necesidades de las partes interesadas sin comprometer las posibilidades de que futuras generaciones puedan satisfacer sus necesidades.

-  Adoptar los principios del desarrollo sostenible voluntariamente, antes de que obligue la Ley, porque es de interés a largo plazo.

-  Integrar en la gestión diaria la dimensión económica, social y ambiental.

-  Aceptar las propuestas de la Responsabilidad Social Empresarial (contribución empresarial al desarrollo sostenible) como centro de la estrategia de gestión de la organización”.

Fuente: Ogalla (2009), p. 7.

Motivaciones de las estrategias ambientales

De acuerdo a la investigación de campo realizada en Centroamérica, hay un conjunto de factores que explican por qué determinado grupo económico y sus empresas deciden formular y ejecutar estrategias ambientales. Más allá de los esfuerzos gubernamentales por desarrollar normativas en materia ambiental y por suscribir convenios y convenciones regionales e internacionales, surge la interrogante sobre por qué los grupos económicos están asumiendo iniciativas ambientales como parte de sus planes estratégicos, o por qué surge el interés de ser social y ambientalmente sostenible.

Entre las más importantes razones están las siguientes:

  • Proyección de rentabilidad en el largo plazo. Primero, los grupos económicos están variando sus estrategias tradicionales por unas de carácter sostenible en función de la rentabilidad que ofrecen éstas últimas, especialmente en el largo plazo, y por la eficiencia que puede aportarle la adopción de mejores prácticas de producción, comercialización, adquisición de insumos, relación con sus partes involucradas e interesadas, manejo de clientes, disponibilidad de recursos para inversiones responsables, entre otros.
  • Posicionamiento frente al consumidor como grupo o empresa “ambientalmente amigable”. Otra de las motivaciones es estar mejor posicionadas frente a la imagen del consumidor, quienes cada vez cuentan con mayor información y demandan de las compañías mejores prácticas, y además, rendición de cuentas por sus acciones, lo que ha llevado a las empresas a ser más consecuentes entre lo que pregonan y lo que hacen. Como ejemplo de lo anterior, los grupos económicos que adoptan programas de responsabilidad social deben publicar una memoria de sostenibilidad, la cual al ser de carácter público somete a la compañía al escrutinio de sus clientes, usuarios, proveedores, comunidad y sociedad en general. Ejemplos en este sentido son las acciones del Grupo Terra, el cual ha ejecutado desde hace más de 10 años un programa de responsabilidad social a través de la Fundación Antonio Nasser (FUNDANASE). También el Grupo POMA en El Salvador, particularmente desde 2002 con el Grupo Roble y sus acciones en conjunto con Salvanatura, ha seguido los mismos pasos.
  • Reducción de costos. La implementación de buenas prácticas y de tecnologías alternativas representan beneficios económicos en el corto plazo, como por ejemplo el manejo sostenible de energía, agua, proyectos de energía solar y  la compra de insumos. Este es el caso de Cementos Progreso en Guatemala,  Grupo Novella, los cuales consideran que “la razón de la empresa en promover el tema ambiental nació por las posibilidades de optimización energética y por tanto reducción de costos”. Es de alguna manera el mismo caso del Grupo Motta Internacional de Panamá, que realizó un diagnóstico sobre el uso de los recursos energéticos y los recursos operativos que impactan en la eficiencia del grupo, y por lo tanto formuló ante los directivos de la firma un propuesta de estrategias ambientales orientadas al ahorro de recursos.
  • Condicionamiento externo o vinculación externa. Otra razón obedece a que muchos de los grupos económicos de la región se vinculan o adoptan prácticas ambientales como respuesta a estrategias globales del sector en que se encuentra adscrita la actividad que desarrollan. Como ejemplo se puede citar el caso del Banco Lafise, donde la implementación del sistema de gestión ambiental y social obedeció a un requerimiento de sus proveedores dentro de la cadena de valor, quienes le exigen evaluar el impacto ambiental de los proyectos que el banco financia. Otro ejemplo es el de la aerolínea COPA dentro del complejo empresarial MOTTA. COPA Airlines ha suscrito la Declaración Internacional de Producción más Limpia del Programa de Naciones Unidas sobre Medio Ambientes (PNUMA) y busca potenciar iniciativas dirigidas a reducir emisiones de gases de efecto invernadero y el impacto ambiental de sus operaciones.
  • Estrategias reactivas frente a la presión comunitaria. En este caso la empresa decide generar toda una estrategia debido a la presión comunitaria o al ser objeto de una serie de denuncias sobre sus operaciones y el impacto que las mismas generan sobre el ambiente. Un caso en este sentido es el Grupo Mello, pues sus estrategias ambientales en parte se deben a una serie de denuncias en su contra.
  • Moda y mercadeo. Igualmente, otra razón es por una consideración del momento (moda y mercadeo), por ejemplo cambio climático y vulnerabilidad. Es decir hay que posicionarse en estos temas, sobre todo en el caso guatemalteco donde se tiene la imagen de país altamente vulnerable, lo que obliga al sector privado a tomar acciones.

Beneficios de las prácticas a favor del ambiente

A continuación se señalan algunas de las ventajas que podrían tener los grupos económicos centroamericanos cuando adoptan prácticas y políticas ambientales, y que explican el por qué los mismos pueden estar interesados en seguirlas:

-La confianza que brinda a los socios que el negocio esté en regla con la normativa nacional.

-Permite generar buenas prácticas.

-Ahorro en los costos al reducir desperdicios de materia prima y energía.

-Mejoramiento de la eficiencia operativa de la planta.

-Mejoramiento de la calidad y la regularidad del producto al prever las operaciones de la planta.

-Recuperación y reutilización de materiales de desecho.

-Mejora las relaciones público-privadas e impacta en las políticas públicas.

-Ahorro en costos, mejora su relación con el entorno y promueve la sostenibilidad a largo plazo.

-Racionalización en el uso de recursos productivos mediante innovaciones en los procesos.

-Es una forma de contribuir a reducir el calentamiento global.

-Mayor rentabilidad y menor riesgo financiero.

-Buena imagen y reputación.

-Potencialización la innovación en sus negocios por medio del diseño de productos nuevos.

-Incremento del valor de la marca.

-Mayor acceso a la financiación, entre otros.

Consideraciones finales

De las entrevistas realizadas en toda la región se desprende que para ningún grupo económico sus estrategias ambientales se derivan del trabajo conjunto con el sector público. Por lo tanto, una tarea que parece estar pendiente es la debida coordinación entre el sector público y el sector privado de la agenda regional. Aunque muchos grupos económicos líderes de la región tienen programas de responsabilidad social o concretamente programas ambientales, y pese a que Centroamérica se encuentre integrada en términos ambientales producto de los ecosistemas que comparten, la coordinación entre la esfera pública y privada es muy baja.

Una segunda conclusión es sin duda alguna la historia económica de Centroamérica no puede contarse si no se toman en cuenta los negocios familiares. Este no sólo es un referente histórico, sino como lo demuestra la actual composición de los principales grupos económicos centroamericanos, estas familias siguen teniendo un papel protagónico con una particularidad moderna, que oscila entre las alianzas y la competencia entre ellos. En este último caso, los grupos económicos mantienen una fuerte competencia en las actividades más lucrativas, por ejemplo en los proyectos inmobiliarios como centros comerciales, centros de negocios, construcción de viviendas, servicios financieros y algunas actividades comerciales como la distribución de vehículos.

Asimismo, y en tercer lugar, se desprende de las entrevistas que la adopción de estrategias ambientales en los grupos económicos centroamericanos está asociada a una diversidad de factores que van desde la competitividad en el largo plazo a la reducción de costos en el corto plazo; desde motivaciones de posicionamiento ambiental hasta obedecer a presiones internas (consumidor) o externas. Lo que es interesante es que en muy pocas ocasiones se menciona que las estrategias se deben a requerimientos u obligaciones propias de la legislación ambiental donde los países operan.

Como cuarta conclusión, - y tal y como se expuso - pareciera que el éxito en la incorporación de variables e indicadores ambientales dentro de los grupos económicos centroamericanos depende sobre todo de que las empresas logren alinearlos con su estrategia de negocios para obtener ganancias económicas, pero igualmente depende de otro tipo de réditos como mejorar su imagen y reputación en el mercado.

Finalmente, una primera aproximación en torno a los vínculos entre grado de internacionalización de los grupos económicos centroamericanos y compromiso ambiental nos muestra su variabilidad, ya que aquellos que venden sus productos o servicios en los Estados Unidos experimentan un respeto muy por debajo de los grupos que se colocan en la Unión Europea. Igualmente, el grado de compromiso normalmente es más alto entre los grupos económicos internacionalizados, y una de las razones parece ser el capital requerido para realizar los cambios requeridos. Como corolario, hay dos variables que deben analizarse cuando se relacionan estos dos procesos: mercados y costos.

* Cuenta con un doctorado de la Universidad de Oslo, Noruega en Ambiente y Desarrollo. Tiene amplia experiencia de campo en el tema de la gestión de los recursos naturales; ha trabajado en Brasil, Centroamérica, México, India, Sudáfrica y Vietnam, entre otros países.

** Graduada del Doctorado en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Costa Rica. Máster en Relaciones Internacionales con énfasis en Negocios Internacionales y Máster en Responsabilidad Social. Labora como docente e investigadora en la Escuela de Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional de Costa Rica.

Ambos laboran como docentes e investigadores en la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Costa Rica.

La información aportada en este documento es producto de las entrevistas sostenidas con los diversos empresarios de la región en el marco del Proyecto de Investigación sobre la Transnacionalización de los Grupos Económicos desarrollada en conjunto por los autores e investigadores de la Universidad de Oslo, Noruega.

Polo-Cheva, Demetrio (2008), Cambio Climático en Mesoamérica: Temas para la creación de capacidades y reducción de la vulnerabilidad, INCAE, Costa Rica.

Valverde Chaves, Jeannette (2011), Gestión de la responsabilidad social ambiental, Red Mundo, Escuela de Relaciones Internacionales, Universidad Nacional, Costa Rica.

Ibid.

Ogalla Segura, Francisco (2009), La integración de la Responsabilidad Social en el sistema de gestión de la empresa, Material del curso Formación de Formadores en Responsabilidad Social, REDUNIRSE, Argentina.

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