PuentesVolumen 9Número 6 • diciembre de 2008

XVI Cumbre APEC centrada en crisis internacional y futuros TLC


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En la recientemente concluida cumbre de APEC, los líderes reconocieron que la “actual crisis financiera mundial es uno de los retos económicos más serios que hayamos enfrentado alguna vez”[1], y propusieron medidas con la esperanza de poder superarla “en un periodo de dieciocho meses”. La reunión sirvió además para avanzar varios acuerdos comerciales.

Durante la XVI Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), la crisis global, que hasta ese entonces era mayormente financiera y ahora ha adquirido dimensiones económicas, acaparó la mayor parte de las discusiones y declaraciones oficiales. De hecho, los líderes asistentes modificaron la agenda de la Cumbre, celebrada del 22 al 23 de noviembre pasados en Lima, para incluir una declaración adicional respecto a este tema en particular.

La “Declaración de los Líderes de APEC sobre la Economía Global” esboza una serie de recomendaciones y compromisos concretos en el área financiera y comercial. Destacan dentro de las propuestas “la importancia de la reforma al sector financiero”, “el estímulo monetario y fiscal”, la necesidad de “reformar integralmente las instituciones financieras internacionales” y el apoyo a los regímenes sin restricciones al comercio y la inversión.

La “Declaración de Lima” también se refirió a otros temas como la necesidad de “abordar la dimensión social de la globalización” e hizo un reconocimiento - marginal para algunos - de la importancia de otras crisis como la alimentaria y la climática. En el primer caso, planteó la relevancia de la seguridad alimentaria, y consideró que una conclusión “pronta, ambiciosa y balanceada” de las negociaciones de la Ronda Doha contribuiría a este cometido, pues traería consigo mejoras sustanciales en el acceso al mercado y reduciría las medidas que distorsionan el mercado en el comercio agrícola global. Sobre el calentamiento global, los líderes planearon algunas iniciativas regionales, así como tratar el problema a través de la cooperación internacional dentro del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Integración de APEC

En coincidencia con las metas de Bogor de 1994 - según las cuales las economías del Foro trabajarían para conformar una zona de libre comercio Asia-Pacífico hacia 2010 para el caso de las economías industrializadas, y 2020 para los países en desarrollo - la XVI Cumbre avanzó medidas regionales y bilaterales con tal fin. En cuanto a las primeras, se destaca el impulso al segundo Plan de Acción de Facilitación del Comercio, así como al de Facilitación de la Inversión. Se elaboró además un conjunto de medidas modelo para que los acuerdos comerciales preferenciales que lleven a cabo los países Miembros tengan mayor consistencia y coherencia.

Respecto a planes de asociación comercial bilateral, la pasada Cumbre evidenció la inclinación por los tratados de libre comercio (TLC). Se estima que actualmente la mitad del comercio dentro del Foro se beneficia de preferencias comerciales bajo acuerdos comerciales entre sus miembros, y que cuando todos los tratados todavía en negociación culminen, cerca de dos tercios del comercio de APEC contará con algún tipo de preferencia comercial[2]. Es así como el anfitrión, Perú, anunció la pronta negociación de TLC con Corea del Sur y Japón, y días después finalizó la negociación con China. Mientras tanto, el Canciller de Chile, Alejandro Foxley, manifestó  que Perú, EE.UU. y Australia se habían unido al subgrupo llamado P-4 (formado por Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur), y que habían decidido iniciar conversaciones en marzo de 2009 con la intención de crear un área de libre comercio[3].

TLC China - Perú: culminado pero criticado

Sin duda alguna China es uno de los socios comerciales más atractivos para América Latina y el Caribe. Con una población superior a los 1.300 millones, la economía creciendo cerca del 10% por año en las últimas décadas, un apetito voraz por importaciones de alimentos y materias primas, exportaciones de manufacturas sumamente competitivas, y escasas concesiones comerciales unilaterales, China ha capturado la atención de las oficinas comerciales del mundo.

Con ese panorama de fondo, China y Perú lograron concluir sus negociaciones para un TLC en seis rondas, una más de la prevista y varias conferencias a distancia entre los equipos negociadores, algunas de las cuales exigieron la propia intervención del presidente del Perú, Alan García. Al proceso se le criticó la premura y lo que parecía un exceso de ansiedad por parte del gobierno peruano por anunciar la firma del acuerdo durante la Cumbre APEC.

Finalmente, los negociadores del Perú se congratularon de haber logrado un TLC “mejor que el que Chile logró con China”, al excluir un 10% de las partidas consideradas sensibles para la nación andina de toda liberalización, y lograr mayor acceso para los bienes agrícolas que aquel  que China quería otorgar en un principio. Algunos observadores han acotado que el Perú terminó cediendo en ambos temas.

Las muestras de alegría no han sido unívocas en el Perú, donde algunos sectores temen verse perjudicados. La Unión de Empresarios Textiles por ejemplo, criticó la falta de transparencia en el proceso que, a juicio de su presidente Pedro Manzur, fue manejado como un “secreto de Estado”.

Oportunidades y riesgos

La promesa de ingresar a un mercado que ofrece infinitas oportunidades por el número mágico de 1.300 millones de potenciales consumidores, no apacigua los temores de varios sectores industriales. Algunos son el textil, el de manufacturas y el de metalmecánica, que habrán de competir con productos favorecidos por los altos subsidios y otros incentivos que el gobierno de China brinda a sus productores.

Sin embargo, esa es sólo una de las ventajas contra las que habrán de competir los peruanos. Otros temas de mayor preocupación son la abierta violación de China a la normativa de la Organización Internacional del Trabajo y a las distintas regulaciones ambientales, lo cual sumado a los subsidios gubernamentales, dan como resultado unos bajísimos costos de producción imposibles de emular y menos de superar por el Perú. El columnista Humberto Campodónico resumió sus percepciones de la siguiente manera: “Los chinos defienden a morir sus productos, pero nosotros nos liberalizamos sin que nadie nos lo pida”.

Pero la imposibilidad de competir con China no lo es solamente para los productores propiamente peruanos, sino también para los regionales. Los países típicamente abastecedores del Perú podrán ver sus exportaciones a ese país seriamente perjudicadas por no tener capacidad alguna de igualar la oferta china de precios.

China llegó a convertirse en el segundo destino de las exportaciones peruanas y el gobierno ha adelantado que fácilmente llegará a ocupar el primer lugar que actualmente ostentan los EE.UU. Según datos de la Cámara de Comercio Peruano-China, las exportaciones pasaron, desde el año 2001, de USD 425 millones a USD 3036 millones en 2007. En ese mismo lapso, las importaciones se incrementaron de USD 322 millones a USD 2251 millones. Para el 2015 el presidente García vislumbra un aumento a USD 20 mil millones para las exportaciones y a no menos de USD 12 mil millones para las importaciones. Los sectores de más importancia en las exportaciones del Perú han sido el minero (minerales de cobre, plomo, zinc y hierro), el pesquero (harinas de pescado), y el petrolero. Mientras tanto, importa desde China primordialmente productos de alta tecnología.

Para el Perú las oportunidades son tan grandes como las potenciales dificultades. Su gobierno asegura que los distintos sectores tienen tiempo para adaptarse y competir.

La creciente importancia de APEC

Las reuniones del APEC han tomado relevancia para el mundo y en especial para América Latina no sólo por su dimensión económica sino también por su potencial. Según cifras recientes, las 21 economías del Foro representan el 41% de la población mundial, generan más del 55% de la producción global (en paridad del poder adquisitivo), cerca del 47% de las importaciones mundiales de bienes, y casi el 40% del comercio mundial de servicios.

Pero además, en tiempos de crisis económica internacional y recesión en la mayor economía del mundo, muchas de las esperanzas para afrontar esta coyuntura están puestas en las grandes economías emergentes pues son las avanzan más rápido y a quienes se atribuye la mayor parte del crecimiento mundial. Entre 1990 y 2006 el comercio entre los países en desarrollo creció a una tasa anual media (10.7%) superior a la del comercio global (8.1%). Dentro de estas economías, las asiáticas representaron dos terceras partes del comercio Sur-Sur. Si bien Asia contiene socios más relevantes para algunos países latinoamericanos, éstos representan una ventaja marginal para los asiáticos. Entre 2004 y 2006 las importaciones hacia Asia-Pacífico provenientes de Latinoamérica fueron únicamente del 2,7% del total.

Un informe de la CEPAL[4] aprecia que los países que conforman la región Asia-Pacífico siguen siendo “un mercado sin explotar para la mayoría de los países de América Latina y el Caribe”. No obstante, algunos países del área han estado aprovechando el dinamismo de la demanda de importaciones de Asia-Pacífico, como Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica y Perú, para los que dicha región es el principal o uno de los principales destinos de exportación, se trata de exportaciones concentradas en su mayoría en unos pocos productos primarios como cobre, soja, hierro, petróleo, zinc, entre otros. Para estos países, el reto consiste en fomentar el desarrollo del comercio intra-industrial (importación y exportación de productos similares pero no idénticos), diversificando sus exportaciones y agregando más valor a las existentes.

El año 2010 será una fecha crucial pues expirará la moratoria que actualmente mantiene el APEC para la adhesión de nuevos miembros. Recordemos que Colombia, Costa Rica, Ecuador y Panamá ya han externado su deseo de formar parte del Foro. Costa Rica incluso ha dado pasos en esta línea al anunciar recientemente las negociaciones para un TLC con China y otro con Singapur.

Finalmente, debe decirse que los países de Asia-Pacífico son los mayores tenedores de reservas internacionales, con un 60 por ciento del total mundial y 53 por ciento de los Títulos del Tesoro de los EE.UU. Esta situación les ha llevado a tener una participación creciente en las corrientes mundiales de inversión, a la vez que América Latina ha visto caer su participación mundial como destino de inversión extranjera directa (IED). Analistas han sugerido que más inversión podría utilizarse para mejorar la deficiente infraestructura de la región. Le corresponderá a las empresas y gobiernos de latinoamericanos ofrecer una gama atractiva de proyectos para capturar mayores flujos de IED y así generar mayores ingresos y empleo.

[1] Foro Económico Asia-Pacífico. (2008a). Declaración de Lima. Lima

[2] CEPAL. (2008). Oportunidades de comercio e inversión entre América Latina y Asia-Pacífico: El vínculo con APEC. Santiago.

[3] Lizarzaburu, J. (2008, 22 de noviembre). Cumbre APEC: La fiebre de los TLC. BBC Mundo.

[4] Op. Cit. 2.

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