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A pesar de las tímidas expectativas sobre el resultado de la conferencia sobre cambio climático en Poznan, Polonia, los ministros lograron algunos progresos respecto al Fondo de las Naciones Unidas para la Adaptación, así como en materia de transferencia de tecnología.
“Poznan es el punto a mitad del camino entre Bali y Copenhague. Representa un momento importante para hacer un balance, pero también requiere hacer avanzar urgentemente las negociaciones bajo el Plan de Acción de Bali, así como el trabajo continuo”, fueron las palabras de Yvo de Boer, Secretario Ejecutivo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCC, por sus siglas en inglés), sobre la esencia de la conferencia, que en su décimo cuarta edición reunió a 189 países del 1ro al 12 de diciembre.
Pero los pocos compromisos, la poca afluencia de la delegación del presidente electo de EE.UU., Barack Obama, y la incertidumbre económica generalizada, hace pensar a los ambientalistas que pasos significativos hacia un régimen internacional sucesor del Protocolo de Kioto, todavía están lejos.
Fondo de Adaptación
Una de los acuerdos conseguidos en Poznan fue sobre el Fondo de Adaptación, el cual tiene como objetivo proteger a los países en desarrollo de los posibles impactos del cambio climático. Los fondos en general provienen del dos por ciento acumulado del mecanismo para un desarrollo limpio (CDM, por sus siglas en inglés) -un mecanismo del Protocolo de Kioto que permite a los países industrializados recibir crédito al invertir en proyectos de reducción de emisiones en los países en desarrollo-, así como de las contribuciones voluntarias.
Los países en desarrollo estaban descontentos con el presupuesto proyectado por el Banco Mundial de cara a Poznan, por lo que presentaron una propuesta que finalmente les brindará acceso a un fondo de USD 80 millones, a partir de 2009. Pero a pesar de este avance, algunos observadores consideran que los gobiernos pudieron haber destinado más recursos al citado Fondo, pues las necesidades para adaptarse al cambio climático, de acuerdo a cifras de Naciones Unidas, ascienden a USD 86 mil millones por año. En tal sentido, se espera que en el marco de la conferencia de Copenhague se destine más presupuesto para esos fines.
Transferencia de tecnología y el Programa Estratégico de Poznan
Un tema que ha probado ser muy importante pero a la vez controversial en el contexto de las negociaciones sobre cambio climático es la promoción del desarrollo y de la transferencia de tecnología. En efecto, abordar cuestiones sobre este fenómeno evidentemente requerirá de innovación tecnológica y de la rápida transferencia de tecnologías limpias a los países en desarrollo.
El trabajo en esta temática parte del artículo 4.5 del UNFCC, que refleja el principio general de ‘responsabilidad común pero diferenciada’ de estas negociaciones, y que dispone que los países desarrollados deben tomar “todas las medidas posibles para promover, facilitar y financiar, según proceda, la transferencia de tecnologías y conocimientos prácticos ambientalmente sanos, o el acceso a ellos”, a los países en desarrollo.
El Plan de Acción Bali, que delinea el curso de las actuales negociaciones sobre cambio climático, llama a considerar posibles medidas, como remover obstáculos y otorgar incentivos para que los países en desarrollo puedan generar y transferir tecnología, y así como a cooperar en investigación y desarrollo de nuevas tecnologías.
En Poznan, los ministros acordaron un “Programa Estratégico” que permitiría aumentar los niveles de inversión en materia de transferencia de tecnología para ayudar a los países en desarrollo a satisfacer sus necesidades tecnológicas para mitigar y adaptarse a los fenómenos del clima. La falta de precisión sobre el financiamiento de este programa preocupa a grupos ambientalistas, por lo que Copenhague será clave para dilucidar esta cuestión. El Grupo de los 77 países en desarrollo más China (G77) había dado a conocer una propuesta que aboga por la aportación de los países industrializados del uno por ciento de su producto interno bruto (PIB).
Los países en desarrollo son de la idea de que el mundo industrializado, en particular EE.UU., debe tomar el liderazgo y comprometerse a intensificar las reducciones de sus emisiones y promover la asistencia técnica y financiera, antes de esperar compromisos de los países pobres. Por el contrario, los países ricos optan por la colaboración debido a que son las empresas las que finalmente son las responsables del desarrollo y la diseminación de la tecnología de acuerdo con ellos.
¿”Visión compartida”?
Países en desarrollo y desarrollados parecen no compartir una visión sobre hacia donde dirigir sus esfuerzos para combatir el cambio climático. Mientras los países del ‘primer mundo’ quieren enfocarse en metas de mediano y largo plazo para 2020 y 2050, los países en desarrollo insisten en que primero hay que demostrar la implementación del Protocolo de Kioto, e imprimir un verdadero sentido de compromiso para reducir las emisiones en un 40 por ciento hacia 2050.
La columna vertebral de estas negociaciones, el principio de ‘responsabilidad común pero diferenciada’ también fue objeto de discusión y de diferentes puntos de vista en Poznan. La delegación estadounidense una vez más dejó en claro que aunque reconocían ese principio, querían que países como China comenzaran a asumir obligaciones.
En donde sí hay consenso entre los negociadores es en convenir una reunión preparatoria de alto nivel en septiembre, antes de Copenhague. Al respecto y teniendo en cuenta Poznan, Andy Atkins, Director Ejecutivo de Friends of the Earth, advirtió que “ahora hay un plan para tomar decisiones en 2009 pero se requiere urgentemente acelerar el paso”, refiriéndose a que las decisiones importantes son las que finalmente cuentan para nuestro planeta.
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