PuentesVolumen 10Número 1 • marzo de 2009

Calma y espera reinan en negociaciones agrícolas e industriales


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Los textos revisados del seis de diciembre de 2008 son ahora la base para la negociación en agricultura y acceso a mercados industriales. Sin embargo, ni el ambiente político en general, ni la crisis mundial han propiciado pasos hacia un eventual acuerdo de modalidades.

Tanto el grupo de negociación de agricultura como de acceso a mercados no agrícolas están a la espera de la definición de la política comercial y del equipo negociador de la administración Obama.  No obstante, las consultas en pequeños grupos siguen teniendo lugar bajo la dirección de los respectivos presidentes,  quienes han optado por un enfoque más bien gradual y paulatino para retomar el trabajo luego del impasse de diciembre de 2008.

En pocas palabras

La versión vigente para un eventual nuevo régimen para el comercio agrícola integra reducciones del 70 por ciento para los subsidios distorsionantes al comercio de los EE.UU., llegando a consolidarlos en más de US$ 14.400 millones de dólares, y del 80 por ciento para la Unión Europea, para quedar en 22 mil millones de euros.  Pero estas dos potencias, conjuntamente con otros países, podrían mantener sin ningún tipo de límite o compromiso miles de millones de dólares bajo el esquema de los subsidios de ´caja verde’, es decir, que no causan distorsión al comercio o lo hacen en grado mínimo y por lo tanto están permitidos por la OMC.

A grandes rasgos, los niveles arancelarios de los países desarrollados que sean superiores al 75 por ciento estarían sujetos a un corte del 70 por ciento, mientras que los aranceles de los países en desarrollo mayores al 130 por ciento experimentarían reducciones del 46.7 por ciento. Productos clasificados como ‘sensibles’ a estos cortes, como los lácteos o la carne, o ‘especiales’, tales como el banano, estarían sujetos a reducciones diferentes y por supuesto menos elevadas en comparación a la regla general.

Para el mecanismo de salvaguardia especial que suscitó tanto revuelo y el rompimiento de las negociaciones hace unos meses, se agregaron nuevos valores para atender a las diferentes posturas.  Ahora se podría recurrir a esta herramienta extraordinaria  bajo el supuesto de que existan aumentos repentinos del 20 o el 40 por ciento en las importaciones agrícolas que amenacen causar un daño.


Iniciativas sectoriales

Las iniciativas de liberalización sectorial continúan siendo el motivo de discordia más importante en las  negociaciones industriales. Son 14 los sectores específicos para los cuales los EE.UU., Canadá y Japón buscan la total eliminación, o bien reducciones arancelarias más contundentes (automóviles, productos químicos o juguetes).

A pesar de que el mandato de este grupo de negociación claramente contempla que la participación en estas iniciativas es voluntaria, los proponentes quieren lograr que tres de los mercados más extensos, como Brasil, China y la India, se involucren en este trabajo en por lo menos dos iniciativas.

En consecuencia, el texto del seis de diciembre reconoce las diferencias entre las delegaciones, pero invita a los Miembros  a participar en la “negociación de los términos de iniciativas arancelarias sectoriales, con objeto de hacerlas viables”.

Fórmulas y flexibilidades

En cuanto a la parte esencial de acceso a mercados industriales, el texto de diciembre por primera vez incluyó números concretos, y no rangos,  para los coeficientes relacionados con la fórmula que determinaría las reducciones arancelarias a las cuales se someterían los Miembros, así como las flexibilidades previstas para los países en desarrollo. En esta ocasión se propuso un coeficiente de 8 para los países industrializados (en lugar de 7-9), y de 20,22 y 25 (para sustituir los valores de 19-21, 21-23 y 23-26) para los treinta países que aplicarían la fórmula de reducción dependiendo del grado de flexibilidad aspirado.

Las cifras más recientes reflejan el famoso compromiso elaborado por Lamy durante la reunión mini-ministerial de julio pasado, el cual estuvo muy cerca de convertirse en un acuerdo multilateral.

También en el texto se presentan otros números para la cláusula de anti-concentración, la que evitaría que los Miembros “concentren” las flexibilidades en algún sector, así como algunas novedades que evidencian cierto grado de consenso para el tratamiento para las economías pequeñas y vulnerables, pero no así para algunos países que solicitan una consideración especial, como Argentina o Venezuela.

¿Algunas señales desde la Casa Blanca?

El 27 de febrero el presidente de los EE.UU., Barack Obama, dio a conocer su propuesta presupuestal para el siguiente año fiscal en el cual contempla recortes para los subsidios agrícolas. Motivado primordialmente por las grandes dificultades que atraviesa su país, el presidente Obama quiere interrumpir los pagos directos a agricultores cuyas tierras perciban más de US$ 500,000 anuales en ventas, lo que al cabo de 10 años se traduciría en un ahorro de US$ 16 mil millones.

La propuesta, que ya ha generado sonadas críticas y que podría seguir experimentando dificultades hasta su eventual aprobación, podría enviar señales positivas a la OMC de la voluntad política estadounidense.  Sin embargo, expertos se han comenzado a pronunciar acerca de los limitados efectos de estas modificaciones sobre la Ronda Doha debido al poco grado de distorsión al comercio de los pagos directos (considerados como de ‘caja verde’).

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