Puentes • Volumen 10 • Número 2 • mayo de 2009
La política comercial en los 100 primeros días de Obama
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“Libre comercio pasivo” es el adjetivo que algunos expertos en comercio internacional le han dado a la política comercial seguida por el presidente Barack Obama tras su llegada a la Casa Blanca[1].
Este sería el calificativo para una Administración que no se ha aventurado a secundar proyectos legados a favor del libre comercio, ni tampoco ha cedido a todas las presiones proteccionistas impulsadas por diversos grupos de interés.
Entre de las posturas de la Administración Obama que motivan el escepticismo de los defensores del libre comercio, destaca el apoyo condicionado y la crítica a la Ronda Doha por considerarla carente de equilibrio, según manifestó el Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR), Ron Kirk, en su informe sobre la Agenda Comercial 2009. Pero sin lugar a dudas la inclusión de las cláusulas “compre estadounidense” y “contrate estadounidense”[2] contenidas en la ley de estímulo económico por US$ 787 mil millones, son las que más incredulidad han generado. En su defensa Obama puede argumentar que no fue él quien incluyó tales disposiciones en la ley, sino el Congreso; y aún más, que logró persuadir al legislativo para que incorporara la obligación de que la famosa cláusula “compre estadounidense” deba implementarse de manera tal que no se quebranten las obligaciones comerciales internacionales asumidas por Washington.
Los librecambistas también le cuestionan a Obama la falta de apoyo para ratificar los Acuerdos de Promoción Comercial pendientes con Colombia, Corea y Panamá. Obama ya había manifestado sus reservas a los mismos y recientemente el Congreso incorporó otras más, como la calificación de Panamá como “paraíso fiscal”. Sin embargo, durante las últimas semanas el USTR inició un trabajo conjunto con estos países para hablar de las modificaciones que permitan llevar a buen puerto los acuerdos.
El unilateralismo agresivo: la “Special 301″
A fines de abril el USTR presentó su informe anual sobre la Sección especial 301. En dicho reporte se evalúa unilateralmente si la protección de los derechos de propiedad intelectual es adecuada y efectiva según los intereses de la industria estadounidense. Este año el USTR estimó que en el continente americano Argentina, Canadá, Chile y Venezuela estarían en la lista de más alta prioridad, mientras que una decena más figurarían en la ‘lista de observancia’. A pesar de que los grupos industriales de ese país creen que el informe es una herramienta fundamental que le ha permitido a los EE.UU. asegurar una mejora en la protección y cumplimiento de los derechos de autor, el debate no se ha hecho esperar.
Por una parte expertos y gobiernos son de la idea de que los resultados del informe son “muy controversiales” debido a que los países cuestionados no tienen oportunidad de defenderse[3]. Desde su creación se ha advertido que la “Special 301″ representa un instrumento del USTR para asegurar sus mercados externos; algo así como una muestra de “unilateralismo agresivo”. Por otra, organizaciones no gubernamentales y centros de investigación han desestimado fuertemente el informe porque evidencia la continuación de las políticas de la Administración de George W. Bush, la cual acostumbraba a penalizar a los países en desarrollo que brindaran acceso a medicamentos genéricos de bajo costo, incluso cumpliendo los compromisos previstos en la OMC.
En esa misma línea queda la pregunta sobre si la Administración Obama continuará con la política de vigilar el proceso de implementación de los acuerdos bilaterales que llevan a cabo sus socios comerciales. Dicho proceso ha sido muy controvertido pues la “certificación” del USTR ha sido considerada como “otra negociación después de la negociación”[4] (ver el caso del Perú en los artículos de la Ministra Araoz y el Dr. Roca en este número).
Lo positivo
En donde la Administración Obama ha recibido mayor aprobación es en su postura respecto a la relación entre economía y ambiente - ya en la cumbre del G-20 abogó por un “Nuevo Acuerdo Verde” (Green New Deal) -.
Respecto al tema del cambio climático, Obama apoya los proyectos de ley propuestos por ambas cámaras del Congreso para establecer un esquema de “topes y comercio”, y así reducir las emisiones de gases causantes del efecto invernadero. Tal propuesta ha sido blanco de cuestionamientos por el temor a que las industrias intensivas en emisiones emigren del país, y porque para evitar importar bienes intensivos en emisiones se podrían implementar medidas objeto de disputas comerciales.
Ron Kirk, sin embargo, ha abordado el problema de manera constructiva, aclarando que la nueva Administración asegurará que su política energética y climática no infrinjan las obligaciones comerciales internacionales del país. Pero más relevante aún, ha manifestado que la mejor forma de tratar las preocupaciones relativas a las fugas de carbono es negociando un nuevo acuerdo internacional sobre cambio climático en Naciones Unidas[5], cambiando así la postura unilateral y de negación del problema que guardó la anterior Administración.
No cabe duda que el surgimiento de una de las mayores crisis económicas de las últimas décadas afectó el establecimiento de una agenda comercial clara, y alteró las prioridades anunciadas durante la campaña política. El colapso financiero estadounidense y la consecuente caída en la producción, el empleo y el consumo, hicieron que el centro de atención del Ejecutivo y el Congreso estadounidenses girara hacia la solución de tales problemas internos, y dejara en un segundo plano propuestas que fueron centrales durante la campaña política, tales como la reforma migratoria, la condonación de la deuda a los países más pobres y la renegociación de acuerdos comerciales en vigor con el objetivo de fortalecer sus estándares laborales y ambientales. Una vez que las aguas vuelvan a su cauce quizás habrá mayores elementos para hacer una nueva valoración de la política comercial del presidente que con gran entusiasmo prometió cambio.
[1] Van Grasstek, C. (2009). Las verdaderas implicaciones de la polémica “compre estadounidense”. Puentes entre el comercio y el desarrollo sostenible. 10-1.
[2] El Plan de Estabilidad Financiera contenido el la ley de estímulo económico prohibía el uso de fondos destinados el rescate de bancos para la contratación de trabajadores extranjeros calificados, bajo el programa de visas H-1B.
[3] Roffe, P. (2007). Chile y la lista roja de los Estados Unidos: algunas consideraciones. Puentes entre el comercio y el desarrollo sostenible. 8-2.
[4] Vivas-Eugui David & Von Braun Johanna. (2007). Beyond FTA Negotiations: the
Challenge of implementing the new generation of Intellectual Property Obligations.
Intellectual Property and Information Wealth. En Yu, P. Intellectual Property and Information Wealth. Greenwood: Praeger Publishers.
[5] Kirk acalla preocupaciones sobre aranceles aduaneros a las emisiones de carbono. (2009). Puentes Quincenal. 6-7.
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