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La próxima Asamblea General de la OEA que se celebrará del dos al tres de junio en la ciudad de San Pedro Sula, Honduras, genera expectativas y con razón. Al igual que durante la V Cumbre de las Américas de abril pasado, se espera que Cuba, sin estar presente, acapare buena parte de las discusiones.
Las propuestas para que la isla se reincorpore al Sistema Interamericano -del cual fuera expulsada desde 1962- y para que los EE.UU. pongan fin al embargo comercial iniciado hace 48 años, cuentan como nunca antes con el apoyo masivo de los países de Latinoamérica, del Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y con la actitud inédita del presidente estadounidense.
Y es que el tono con el cual la actual Administración de Barack Obama abordó el “tema Cuba” en la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, y los aún tímidos pasos que se han dado en torno a procurar una normalización de las relaciones con la isla, parecieran indicar que finalmente algo está por cambiar.
Por vez primera lo que tradicionalmente fue descalificado por tratarse de críticas por parte de organizaciones y gobiernos de izquierda, está ahora respaldado por el más amplio abanico de actores. A manera de ejemplo, mientras que para algunos políticos estadounidenses -tanto republicanos como demócratas-, el fin del embargo debería servir para obligar al gobierno de Castro a dejar de utilizar esa situación como excusa de todos los males en Cuba, para productores y comerciantes estadounidenses se abre una nueva oportunidad de negocios.
Hay voces opositoras, pero en general se está escuchando un gran apoyo al fin del embargo. Concretamente en el ámbito del Sistema Interamericano, desde hace meses hemos venido siendo testigos de un cambio en la posición de los países latinoamericanos en torno al tema.
¿Cambios para Cuba?
Mientras tanto en la OMC también se ha hecho eco de lo ocurrido en Trinidad y Tobago. El embajador venezolano ante la OMC, Oswaldo Reques, expresó recientemente[1] su esperanza de que bajo la nueva administración estadounidense se le dé por fin cumplimiento a la recomendación emitida por el Órgano de Solución de Diferencias (OSD) que data de enero de 2002, y que trata sobre la ilegalidad de varias disposiciones de la Sección 211 de la Ley Omnibus de Asignaciones de 1998[2].
Estas y otras señales hacen que algunos opinen que el Presidente Obama “la tiene fácil”. No obstante, analistas como Wayne Smith del Centro de Política Internacional consideran que Obama podría más bien darse por satisfecho con un “relajamiento” de las relaciones con Cuba, en vez de decidirse “medir fuerzas” para eliminar el embargo. Esta última opción podría desviar la atención y la energía y mermar la voluntad de apoyo a otras iniciativas de gobierno.
Además de ello, los congresistas que han presentado y apoyado iniciativas para facilitar los viajes a Cuba así como las remesas y algunos rubros en el comercio internacional, no necesariamente están a favor de un levantamiento total del embargo. Tal es el caso del demócrata Christopher Dodd, quien declaró que dar pasos adicionales hacia la conclusión de las relaciones congeladas con el país caribeño sería “ir demasiado lejos”.
Actualmente se encuentra en el Congreso el proyecto HR 1530 denominado Ley de Libre Comercio con Cuba[3], el cual fue introducido por el Jefe de Medios y Arbitrios, el demócrata Charles Rangel, el pasado 16 de marzo. Este prevé la derogación de las diversas leyes que actualmente impiden el comercio y el tráfico de personas con la isla. Estas medidas abarcan desde la prohibición a exportar, la inclusión de Cuba como país patrocinador del terrorismo (lo que a su vez provoca restricciones en las exportaciones de bienes agropecuarios y medicinas), la Sección 211 de la Ley Omnibus de Asignaciones de 1998 mencionada líneas arriba, y las restricciones de viajes a Cuba. Si bien fuentes asociadas al congresista afirmaron que cuentan con respaldo, aceptaron no tener el apoyo suficiente como para eliminar las limitaciones en cuanto a viajes.
Lo que se discuta en Honduras podría ser decisivo para la definición de ánimos en el Congreso y en el gobierno estadounidenses, pues cada vez más existe mayor preocupación en torno a la imagen que proyectan los EE.UU., y en cómo esto ha socavado su influencia en la región.
El demócrata Bill Delahunt, fuerte partidario de eliminar totalmente las restricciones de viaje a Cuba[4] y de impulsar la imagen de los EE.UU. en la región, ha tocado un punto clave acerca del momento político que se vive. Durante la Administración de George W. Bush ninguna iniciativa que tuviera como objetivo suavizar las restricciones a Cuba eran tomadas en serio por la sencilla razón de que una vez fuera, se toparían de manera insoslayable con el veto presidencial.
No existiendo más esa barrera, las perspectivas podrías ser otras, incluso las más optimistas esbozadas por Rangel: que para finales de 2010 el Congreso estadounidense revoque definitivamente el embargo a Cuba.
[1] Misión Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la Oficina de las Naciones Unidas y Organismos Internacionales con Sede en Ginebra. Venezuela en la OMC: Cumbre de las Américas pudiese ser el fin del bloqueo a Cuba. http://www.onuginebra.gob.ve
[2] Organización Mundial del Comercio, OMC Diferencia DS 176 Estados Unidos - Artículo 211 de la Ley Omnibus de Asignaciones de 1998. http://www.wto.org/
[3] The Library of the Congress. HR 1530 To lift the trade embargo on Cuba, and for other purposes. http://thomas.loc.gov
[4] News from Congressman Bill Delahunt. (2009, 13 de abril). Delahunt applauds relaxation on Cuba restrictions. http://www.house.gov
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