Discuss this articleShare your views with other visitors, and read what they have to say
El recién estrenado jefe de la Oficina del Representante Comercial de los EE.UU. llegó a Ginebra en la segunda semana de mayo para expresar el tono y la importancia que la Administración del Presidente Obama le imprimirá a la Ronda Doha. Este evento, sumado a la posibilidad de realizar una Conferencia Ministerial antes de fin año para renovar la legitimidad de la institución, da muestras de que la OMC no quiere perder vigencia.
Con un mensaje calificado de compromiso e interés en la conclusión de la Ronda Doha, Ron Kirk se reunió con embajadores de los países latinoamericanos y del Caribe, su contraparte europea, el Director General de la OMC, los jefes de los grupos negociadores, representantes de los países menos adelantados y otros en su primera visita a la sede de la OMC.
Aunque ciertamente las relaciones comerciales internacionales, y en concreto la OMC, no se ubican en la primera lista de prioridades para el gobierno de Obama - al contrario de asuntos como la economía nacional, energía, y asistencia sanitaria -, sí ocupan un puesto relevante según han advertido varias de las delegaciones que recibieron con satisfacción las muestras de voluntad de los EE.UU.
Y es que en el escenario actual de crisis mundial, con la presión política puesta en combatir el creciente y preocupante desempleo, y en contrarrestar los efectos de un sistema financiero internacional descontrolado, la agenda comercial multilateral pendiente sólo se atisba tímidamente. Prueba de ello es el casi nulo avance en los grupos de negociación desde diciembre de 2008 - fecha de los textos más recientes - (ver Puentes, Vol. X, No. 1), que junto a la espera por la definición de la política comercial estadounidense bajo la presente administración, se ha traducido en escasas probabilidades de un acuerdo en el corto plazo.
¿Adiós a las modalidades?
Ron Kirk quiso transmitir un mensaje claro en su visita, el de destrabar las negociaciones y encontrar alternativas para lograr un resultado exitoso, según expresó. En ese orden de ideas se encuentra la nueva y controversial propuesta respaldada al menos de facto por Canadá y los EE.UU., de cambiar el enfoque de negociación de ´modalidades´ -el cual ha imperado desde el inicio de la Ronda Doha- por uno que solamente contemple listas de compromisos específicos.
Esta iniciativa, que fue lanzada por el Embajador de Canadá, John Gero, de manera informal entre un grupo de países a finales de abril, fue uno de los temas más recurrentes en las conversaciones que sostuvo Kirk. “Debemos estar dispuestos a considerar cambios al proceso que podrían colocar a las negociaciones en un camino más directo al éxito”, declaró. Para el nuevo liderazgo estadounidense es necesario abrirse a todas las posibilidades, explorar, y -al menos en el discurso- escuchar las demandas de los distintos interesados.
Pero un cambio de esa naturaleza implicaría eliminar un paso previo, el de establecer la manera en que dichas reducciones tendrían lugar (mediante fórmulas y excepciones o flexibilidades), y por lo tanto podría mermar el equilibrio que constantemente se ha buscado entre el resultado de las negociaciones de agricultura y acceso a mercados industriales, y la especial atención a las necesidades de los países en desarrollo.
Esta propuesta, en efecto, no ha sido del agrado de éstos últimos. Quejas como “está completamente fuera del mandato”, “no nos gusta”, no se han hecho esperar. La inconformidad de los en principio más beneficiados de la Ronda Doha del Desarrollo, proviene de la tentativa de que un replanteamiento de este tipo podría provocar que los países ricos pudieran obtener más ventajas de las previstas.
Regresar a un enfoque tan simplista, aunque podría parecer atractivo en términos de rapidez y facilidad para un procedimiento que se ha vuelto por de más largo y muy difícil de administrar dados los distintos intereses, la complejidad de los temas y la obligación del “todo único”, podría arrojar más dudas que respuestas. La consigna de los Miembros es velar por un resultado que no deje de incluir al desarrollo, y más importante aún, las peticiones de los países del mundo en desarrollo.
Ministerial en puerta
A pesar de que no se vislumbra un plazo definitivo para concluir la Ronda Doha, de momento en Ginebra se ha ventilado la opción de celebrar una Conferencia Ministerial entre el 30 de noviembre y el dos de diciembre. Este ejercicio pretendería hacer un repaso de los asuntos ordinarios de la organización, pero dejando de lado la agenda de negociación.
Carolyn Deere del Global Trade Governance Project de la Universidad de Oxford, entre otros analistas, han hablado de la necesidad de llevar a cabo una Conferencia Ministerial para fortalecer “la buena gobernanza, la credibilidad y la solidez” de la OMC. La última vez que se reunió el máximo órgano rector de la OMC fue en diciembre de 2005 en Hong-Kong, a pesar de que la normativa de la OMC señala que la Conferencia Ministerial debe celebrarse al menos una vez cada dos años.
Una reunión de este nivel, además de mantener vigente a la OMC, podría significar una oportunidad más para intentar provocar un acuerdo pero con la participación de un número más cuantioso de delegaciones. También sería el momento para echar una mirada al papel y la misión actual de la OMC, sobre todo bajo la luz de fenómenos actuales como la crisis económica y el cambio climático.
Add a comment
Enter your details and a comment below, then click Submit Comment. We’ll review and publish the best comments.