PuentesVolumen 10Número 2 • mayo de 2009

Desempleo, una de las peores facetas sociales de la crisis


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Las últimas estimaciones calculan que la economía mundial se contraerá en un 1,5% en 2009, lo cual representaría el crecimiento más bajo de los últimos 60 años[1]. De ser esto cierto, la crisis económica por la que atravesamos generaría lamentables consecuencias sociales al incorporar 50 millones más de desempleados a escala mundial.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), y luego de cuatro años consecutivos de reducción en la tasa de desempleo mundial, dicha tasa creció a seis por ciento en 2008 como consecuencia de la crisis financiera y económica surgida en los Estados Unidos. El Director General de esta organización, Juan Somavia, ha advertido que el peor escenario de la crisis previsto por la OIT el año pasado es el que de hecho se está experimentando[2], la tasa de desempleo mundial en 2009 ascendería a 7.1%, y más de la mitad de la población empleada del mundo estaría en una condición de empleo vulnerable. Esto implica que 52.9% de la población ocupada estaría trabajando o se vería obligada a trabajar en cualquier trabajo disponible, independientemente de las condiciones que dicho empleo ofrezca.

Somavia además ha sido enfático en señalar las consecuencias sociales de un aumento severo del desempleo: “Los efectos sociales de la recesión se acumulan insidiosamente en abuso de la ingesta de alcohol y drogas, violencia en el hogar y en el trabajo, aumento de los suicidios, incremento en el crimen, conflictos inter-comunitarios así como protestas espontáneas y diferentes formas de violencia”, dijo. Si estos elementos se dejan desatendidos, la crisis financiera podría fácilmente convertirse además en una importante crisis social, y por ende política en ciertas regiones.

La OIT además ha hecho un llamado a prestar particular atención a la condición de los jóvenes, cuya situación laboral es considerada como “de las más preocupantes”. Esto debido a que se ha progresado muy poco en mejorar las condiciones de la población joven en los mercados laborales, a pesar de la expansión económica del periodo previo a la crisis. De esta manera, los jóvenes aún sufren “de manera desproporcionada” de un déficit de oportunidades laborales.

Consecuencias para ALC

El deterioro en el crecimiento pronosticado para 2009 tendrá severas implicancias en el empleo de América Latina y el Caribe (ALC). Según la OIT,  la tasa de desempleo de la región durante este año podría llegar al 8.3%, con lo que este flagelo afectaría a 23 millones de latinoamericanos.

Adicionalmente, la crisis ocasionaría que muchas personas empleadas pierdan su salario o su trabajo asalariado, con lo que tendrán que convertirse en trabajadores por cuenta propia o trabajadores no remunerados. A ellos también se les sumarían las nuevas generaciones de trabajadores que se incorporan al mercado laboral y que tendrían menos opciones de encontrar trabajo decente y productivo.

A todos estos trabajadores la OIT los ubica en la categoría de empleados pobres y empleos vulnerables. Como consecuencia de la crisis, en 2009 el 37.1% de los empleados estarían en condición vulnerable en la región, es decir, cerca de 95 millones de personas. Por su parte, el número de trabajadores que no logran superar el umbral de ingreso para salir de la pobreza (US$1.25 de ingreso diario) ascendería a 22 millones, esto es, un 8.7% de las personas que trabajan.

La CEPAL estima que las economías latinoamericanas verían un decrecimiento económico este año, el primero luego de seis años de crecimiento sostenido. Los países más afectados por la recesión económica de las principales potencias serían: México (-2,0% de crecimiento), Brasil (-1,0%), Costa Rica (-0,5%) y Paraguay (-0,5%).

¿Luz al final del túnel?

A pesar de este sombrío panorama socio-económico que la crisis ha develado, existen algunas tendencias positivas. En primer lugar, la crisis ha tomado a los países de la región en una posición macroeconómica más solvente en términos de sus cuentas externas, reservas internacionales y cuentas fiscales. Por lo tanto, esta vez ALC posee mayores recursos para hacerle frente a la situación.

En segundo lugar, algunas cifras podrían indicar que la caída en el empleo y el consumo en los EE.UU. estarían próximos a tocar fondo, y que las medidas de estímulo económico implementadas estarían surtiendo efecto hacia finales de este año, aunque con una lenta recuperación, tal y como lo reconociera recientemente el presidente de la Reserva Federal de los EE.UU., Ben Bernanke. Por ejemplo, el número de solicitudes de seguro de desempleo en los Estados Unidos redujo su tasa de crecimiento, pasando de 620 mil, en promedio de enero a marzo de este año, a 531 mil en abril, y las ventas minoristas bajaron 0,4% con respecto a marzo, tras una caída de 1,3% en febrero.

En tercer lugar, tanto los gobiernos latinoamericanos, pero sobre todo los organismos multilaterales como el Banco Mundial, parecen haber aprendido algo de la crisis de los ochenta, por lo que no han limitado los desembolsos en asistencia social. La CEPAL informó que casi todos los gobiernos de la región reforzaron sus programas sociales como respuesta a la crisis y que algunos fueron más allá estableciendo programas de estímulo al empleo, o promulgando políticas sectoriales en materia de vivienda y apoyo a las pequeñas y medianas empresas[3].

El Banco Mundial por su parte anunció que para el periodo 2009-2010 sus inversiones en seguridad social aumentarán a US$12.000 millones, mientras que en el bienio previo a la crisis fueron de US$4.000 millones. Tales recursos se destinarían a programas de respuesta social rápida y transferencias en efectivo bajo la forma de subvenciones a las familias que envíen a sus hijos a la escuela y los sometan a controles médicos regulares. También se incluye aquí el incremento de US$1.200 millones a US$2.000 millones para el fondo de su mecanismo de financiamiento rápido para alimentos[4].

Soluciones

Ante este panorama, la OIT ha propuesto un “acuerdo laboral global”[5]. Dentro del mismo se abordan temas como el reordenamiento del sistema financiero internacional y de la gobernanza mundial. En el ámbito laboral destacan propuestas que ya están siendo implementadas en algunos países de la región, como el fortalecimiento de las medidas de mantenimiento del ingreso para los desempleados. En este sentido, Brasil anunció la ampliación del seguro de desempleo para trabajadores dimitidos a partir de diciembre de 2008, y en particular para aquellos sectores de la economía que en los últimos meses hayan presentado un número extraordinario de despidos.

También la OIT recomendó la expansión de las medidas de protección social y la vigilancia de las pensiones ante el colapso de los mercados financieros. Algo de esto está haciendo en Argentina al transferir recursos al sector público que antes eran administrados por el sistema privado de pensiones. En cuanto al apoyo dirigido a grupos y sectores vulnerables, Chile por ejemplo otorga un bono de US$65 por carga familiar para las familias más vulnerables.

Algunos gobiernos latinoamericanos han establecido rebajas impositivas para preservar y promover el empleo. Asimismo, en cuanto al desarrollo de las habilidades de los trabajadores para que estén preparados para el periodo de recuperación económica, Costa Rica anunció un programa de capacitación a empleados de empresas afectadas por la crisis.

Sobre la creación de programas de ayudas especiales a empresas para que éstas accedan  a créditos y superen problemas de flujo de caja, Colombia por ejemplo previó la reducción de impuestos sobre la nómina para micro, pequeñas y medianas empresas en sus tres primeros años de funcionamiento, así como un plan crediticio de casi US$200 millones para impedir la pérdida de 4.000 empleos de las ensambladoras.

Respecto a la recomendación de aumentar la inversión pública en infraestructura con técnicas intensivas en empleo, así como incentivos e inversiones en tecnologías energéticamente eficientes y “trabajos verdes”, casi todos los países de ALC han incrementado la inversión pública con montos que van desde poco más de 2% del PIB en Bolivia, hasta más del 4% en Chile.

Otras recomendaciones de la OIT comprenden el fortalecimiento de los servicios de búsqueda de empleo; la reestructuración socialmente responsable de empresas y sectores; el impulso a los arreglos de negociación colectiva para facilitar acuerdos salariales negociados, especialmente los relacionados con trabajadores de bajos ingresos; y el mejoramiento de la información de los mercados laborales, junto con el análisis de los impactos de las políticas.

Advertencias

Diversos líderes y organizaciones han hecho un llamado a no olvidar el lado humano de la crisis, y a poner el mismo esfuerzo en disminuir el impacto social de la misma que aquel que se está empeñando en rescatar el sistema financiero mundial. Según la CEPAL, en octubre de 2008 los recursos públicos destinados a los rescates financieros ascendían a US$6,72 billones[6].

Los principales líderes mundiales reunidos en el G-20 han reconocido “la dimensión humana de la crisis”, y aunque no lograron llegar a un acuerdo para impulsar un estímulo fiscal global, al menos han iniciado la tarea de reformar las instituciones financieras internacionales (ver artículo relacionado en este número).

Haciendo eco al llamado de no olvidar el impacto social de la crisis, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, afirmó recientemente que “debemos hacer más que solamente arreglar el actual desorden financiero. Debemos mejorar la gobernanza de forma que la globalización produzca resultados más justos y promueva la justicia social. Además debemos asegurarnos de que sea ambiental, económica, social y políticamente sostenible”.

[1] International Monetary Fund -IMF- (2009). Perspectivas económicas de las Américas: los fundamentos más sólidos dan dividendos. Washington D.C.

[2] Somavia, Juan. (2009). Shortening the Global Recession, Accelerating Recovery and Setting Course for Inclusive and Sustainable World Development. Ginebra: OIT.

[3] Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (2009). La reacción de los gobiernos de las Américas frente a la crisis internacional: una presentación sintética de las medidas de política anunciadas hasta el 31 de marzo de 2009. Puerto España.

[4] El Banco Mundial aumentará inversiones sociales. (2009, 23 de abril). Inter Press Service.

[5] OIT. (2009). The financial and economic crisis: A Decent Work response. Ginebra.

[6] CEPAL. (2008). Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe. Santiago.

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