PuentesVolumen 11Número 4 • noviembre de 2010

El agua como un derecho humano dista mucho de la realidad


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La reciente decisión tomada el pasado 26 de junio por la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU) declarando el acceso al agua y a los servicios de saneamiento como un derecho humano esencial abre el debate sobre si el agua puede ser vista como un bien comercial, o ante todo  es un derecho universal. Con 122 votos a favor y 41 abstenciones[1], principalmente de países industrializados, la ONU dio un histórico paso para garantizar el acceso al vital líquido a los pueblos de menos recursos.

Aunque la resolución no es vinculante sienta un gran precedente, sobre todo cuando entorpece el orden preestablecido en el que el recurso hídrico era considerado un bien comercial. De hecho, el mercado mundial del agua es uno de los sectores más promisorios. Un análisis de la empresa Pictet, uno de los mayores bancos privados de Suiza, lo destaca así y califica al agua como uno de los recursos estratégicos en el siglo XXI, al igual que los recursos energéticos[2], y esto no es novedad.

La demanda por el recurso hídrico es uno de los principales problemas que enfrentan los países a razón del aumento de la población, así como el extenso uso del agua en las actividades agrícolas. Del consumo total de agua dulce, cerca del 70% lo absorbe la agricultura, según ha afirmado la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO, por sus siglas en inglés).

El comercio de un recurso vital

En la actualidad, según cifras de Pictet, el tamaño del mercado mundial del agua es de US$ 500.000 millones y su crecimiento es estable, en torno a un 6% anual. Para la empresa suiza, un sector de inversión particularmente prometedor es el de las técnicas de desalinización de agua, que registra las mayores tasas de crecimiento. Estos procedimientos permiten producir agua potable a partir de agua de mar a un coste razonable en regiones en donde el agua potable es escasa. Del toda el agua disponible en el mundo, un 96,5% corresponde a agua salada, mientras que tan solo un 3% es agua dulce. De este último porcentaje, el 68% está bloqueada (agua retenida en casquetes polares); un 30% está almacenada en el suelo, mientras que las fuentes superficiales de agua dulce, como lagos y ríos, equivalen a un 1/150 del 1% del total del agua[3].

La ONU ha determinado que más de 1.000 millones de personas sufren carencias de agua en el mundo. Con ese panorama, la discusión sobre la comercialización del agua se hace aún más extensa. Al respecto, hay que notar que la mayoría de países se reservan el control y el manejo de los recursos hídricos por ser considerados de interés nacional. Sin embargo, existen ciertos aspectos considerados en los tratados comerciales o en los acuerdos de liberalización de servicios que podrían permitir una ‘privatización’ de los recursos hídricos. Incluso, la normativa vigente respecto al manejo y control del agua se basa en la diferenciación del agua por su uso. Esto puede indicar que mientras en ciertas situaciones el agua es presentada como un recurso empleado en necesidades básicas, en otras es un insumo dentro de un proceso industrial o agrícola, así como también puede ser considerado una bebida para consumo humano.

Aunada a esta situación, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha indicado que entre el 20% y el 40% del dinero que circula en el sector hídrico se pierde por causa de la corrupción. El ente multilateral afirma que para el caso del sector de agua potable y saneamiento, el poder desmedido de prestadores de servicios y de las autoridades, sobre todo locales, las construcciones y contrataciones costosas de gran escala, los múltiples niveles de decisión, y la ausencia de la fuerza controladora de la competencia, son algunas de las circunstancias que contribuyen a generar un ambiente propicio para la falta de transparencia[4].

La discusión entonces deberá girar en torno a la protección del recurso hídrico como elemento esencial para cada habitante del planeta y la idea de que el agua es una mercancía más sujeta a las normas comerciales, los tratados de libre comercio y de inversión, así como los acuerdos multilaterales de servicios. Sin embargo se hace necesario poder entender el uso y control del agua desde el punto de vista de su uso: agrícola, doméstico, industrial y de consumo.

El agua como un bien comercial

Los tratados de libre comercio (TLC) incluyen dentro de sus partidas productos como el agua mineral embotellada, agua salada, entre otros. Multinacionales del negocio de los refrescos y bebidas disponen ya de marcas reconocidas en casi toda Latinoamérica. La duda que recae ahora es si en efecto se está comercializando internacionalmente agua embotellada. La respuesta es sí. En efecto, el agua mineral tratada y embotellada es considerada como una mercancía más, y por tanto responde a las fuerzas del mercado de oferta y demanda.

La Organización Mundial de Comercio (OMC), el Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) y el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) establecen los parámetros para el intercambio comercial del agua y sus servicios. Este marco legal establece que el comercio del agua se encuentra protegido bajo los pilares principales del orden comercial mundial, como lo son los principios de Trato Nacional y Nación Más Favorecida (NMF).

En los acuerdos regionales también hay consideraciones al respecto. En este sentido, dentro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se determinó que el agua en estado natural no está sujeta al acuerdo, según un pronunciamiento de los tres gobiernos signatarios. Esto quiere decir que cada país miembro, sean los Estados Unidos, Canadá o México se reserva el derecho de reglamentar el uso de agua en sus territorios.

Un caso regional curioso en las negociaciones comerciales fue el acuerdo alcanzado por los países centroamericanos y Estados Unidos (CAFTA-RD), donde el agua no fue excluida de las reglas de intercambio. El acuerdo alcanzado para el sector servicios sólo exceptúa servicios cuando fueron expresamente indicados, a diferencia del AGCS, donde sólo los servicios listados son incluidos (lista positiva, es decir, los servicios que los Estados incluyen son aceptados y ofertados). Únicamente Costa Rica ha excluido los servicios de agua, lo que significa que si alguno de los otros países permite alguna privatización, todo el sector estaría disponible para inversión privada. Por su parte, los EE.UU. no están sujeto a la misma regla, puesto que excluyó del tratado las áreas de jurisdicción de cada uno de los estados, por lo que su uso está sujeto a la decisión soberana de cada estado federal[5].

En casi todos los países latinoamericanos existe la definición como tal del producto agua mineral. Frente a las purezas y alta calidad que puedan promocionar las multinacionales de bebidas entorno a sus aguas embotelladas, la FAO determinó hace varios años que muchos consumidores consideran que estas aguas, que vienen de manantiales, lagos, ríos o pozos, tienen cualidades casi mágicas y gran valor nutritivo[6]. Esta idea es falsa. El agua embotellada puede contener pequeñas cantidades de minerales como calcio, magnesio y flúor, pero lo mismo ocurre con el agua del grifo de muchos sistemas de acueductos municipales. Un estudio realizado por este organismo comparó las marcas populares de agua embotellada y demostró que no eran superiores en forma alguna al agua del acueducto de Nueva York. Tan sólo tienen la ventaja de ser seguras en áreas donde el agua del grifo puede estar contaminada. Sin embargo, para las personas de bajos recursos económicos, el agua embotellada es muy costosa, por lo que hervir el agua local brinda un líquido seguro a un costo mucho menor, según indicó la FAO.

El costo del recurso hídrico frente al costo operativo de la explotación y comercialización del mismo es relativamente bajo. En total, el agua representa una ínfima parte del costo del producto embotellado, que se comercializa a miles de veces su valor. Controversiales cifras han sido divulgadas por los medios de comunicación, organizaciones ambientalistas, y demás personas interesadas en el tema, que no entienden como un bien en principio de uso “común”[7], puede ser comercializado a un valor exagerado.

Según Beverage Marketing Corporation, una empresa consultora del sector de bebidas, para 2009 el consumo de agua embotellada en Sudamérica aumento un 11% con respecto al año anterior. El mayor aumento a nivel global por región, seguido por Asia con 5,9%. Además, México pasó a ser el primer consumidor mundial de agua embotellada (por delante de Canadá); algo inverosímil si se tiene en cuenta los índices de pobreza en ese país. Según datos divulgados por el periódico mexicano La Jornada, cerca de 7.800 millones de botellas de plástico PET -21.3 millones al día- fueron desechados en el país, situación que agrava la problemática ambiental al requerirse años para que tales botellas plásticas se degraden[8].

El impacto ambiental del uso continuo de envases plásticos es enorme. Tan sólo una quinta parte de las botellas usadas se reciclan. Este porcentaje es menor en la región, donde apenas  se está intentando integrar sistemas de reciclaje en las ciudades, aunque aún es muy poca la respuesta de las personas.

Agua embotellada vs. agua ‘común’

La situación en México, donde la gente prefiere el agua embotellada, puede ser un reflejo de lo que muchos países latinoamericanos padecen. Al parecer el problema radica en la percepción, y en varios casos en la certeza, sobre la poca calidad del agua que se emplea por la red pública de suministro. Sin embargo, la comercialización del recurso hídrico en las condiciones actuales es inquietante, sobre todo si se cuestiona si los latinoamericanos, con cerca del 40% de las reservas de agua dulce del mundo, deberían pagar por algo que a todas luces es un derecho natural.

Otro factor que para los expertos influye sobre el hecho que América Latina esté consumiendo cada vez más agua embotellada es el asunto de las tarifas. En nuestra región, que cuenta con la mayor disponibilidad per cápita del recurso hídrico del mundo, las tarifas por el uso del agua son bajas. Esto permite crear una reacción cíclica que empieza cuando al pagar bajas tarifas no se pueden hacer los mantenimientos e inversiones para mejorar la calidad de la infraestructura de distribución y de tratamiento del agua, lo que produce que la población en general desista de emplear el agua potable del grifo para el consumo y prefiera el agua embotellada, cuya publicidad y distribución son extensos.

A medida que la población siga aumentando, se espera que las reservas de agua dulce no sean suficiente para cumplir con la demanda. Para el año 2025, la demanda de este recurso será un 56% mayor que el suministro disponible. Es por esta razón que grandes países como China e India tienen un gran reto para garantizar el acceso al agua de su población, que en conjunto representan más del 40% de los habitantes del mundo. En la región, Brasil y México afrontarán grandes pruebas para mantener las redes de suministro y acceso disponibles. El panorama del agua como recurso básico para la existencia humana, hace pensar que quizás será uno de los mayores detonantes de conflicto en el presente siglo.

Cuadro: Perú y Ecuador impulsan proyecto transfronterizo para uso de aguas en actividades agrícolas

Pasaron 39 años para que los agricultores de Ecuador y Perú vieran nacer el Proyecto Binacional Puyango-Tumbes. El objetivo es utilizar el recurso hídrico superficial en el riego agrícola mediante el trasvase de las aguas del río Puyango (ecuatoriano) y Tumbes (peruano). La idea es utilizar las aguas de ambos ríos para riego en Ecuador y Perú, en una zona que comprende 44.600 hectáreas de frontera agrícola. En el proyecto, que surgió en 1998, se invertirán US$ 298,5 millones. Ambos países compartirán la responsabilidad en los aspectos operativos y administrativos del proyecto.

[1] Resolución de las Naciones Unidas: El derecho humano al agua y el saneamiento (2010, 26 de junio). http://www.unesco.org/water/wwap/news/archives/UNDecWaterHR_ES.pdf

[3] Agua fuente de vida y de… rentabilidad (2010, 28 de junio). Pictet. http://www.pictet.com/es/home/communications/pictet_press/water_source.html?query=agua&lu=es

[3] El ciclo del agua: The water cycle. Programa Hidrológico Internacional (PHI) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). http://ga.water.usgs.gov/edu/watercyclespanish.html

[4] Carta Circular de la Red de Cooperación en la Gestión Integral de Recursos Hídricos para el Desarrollo Sustentable en América Latina y el Caribe N° 32. http://www.cepal.org/drni/noticias/circulares/5/40365/Carta32es.pdf

[5] International Development Research Centre. (2005)Agua y Libre Comercio: Impacto e implicaciones de los Acuerdos de Libre Comercio sobre el Agua y sus Servicios http://www.ibcperu.org/doc/isis/7406.pdf

[6] Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, FAO. Bebidas y condimentos. http://www.fao.org/docrep/006/w0073s/w0073s0z.htm

[7] Da Cruz, J. (2006). Agua embotellada: signo de nuestro tiempo. http://www.bvsde.paho.org/bvsacd/cd59/DaCruzAgua.pdf

[8] México, primer lugar en consumo de agua embotellada; la demanda crece 40% (2010, 18 de mayo). La Jornada. http://www.jornada.unam.mx/2010/05/18/index.php?section=sociedad&article=041n1soc

One response to “El agua como un derecho humano dista mucho de la realidad”

  1. V.M.Moreno

    Con esa estrategia de quitarle agua a la red del grifo y vender agua mineral, ya nos engañasteis. Ahora estamos sobre aviso, ya no nos engañará ninguna otra marca de agua mineral. Si el Agua de tu ciudad es buena, se puede beber, no compres agua mineral. Reutiliza los envases, llenándolos con agua de las fuentes y bebed de ella. Comprando agua mineral sin necesidad, estamos generando mas basura plástica, el nivel de envases de agua es muy superior al que crees, se necesitan 3 litros de agua para crear un envase de plástico. El agua mineral es 1.000 veces mas cara que la del grifo y si no es necesaria, bebe del grifo, de las fuentes o de tu casa. Ver http://www.boquillapersonal.es
    Por un planeta mas limpio, no compres agua mineral, esquilma las reservas y solo hace que las marcas se enriquezcan y empobrezcan el subsuelo.

  2. Anonymous

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