Puentes QuincenalVolumen 2Número 11 • junio de 2005

Con la visita de Lula, Brasil busca profundizar las relaciones con Corea del Sur y Japón


El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva visitó a fines de mayo Corea del Sur y Japón, en una gira apuntalada a mejorar la relación económica y política de su país con esa región asiática. Asimismo la gira estuvo asociada a la estrategia de Gobierno brasileño de transformarse en un interlocutor de peso internacional, sobre todo, ante los ojos de los Estados Unidos, y de buscar apoyo para su posición de reforma del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Al cierre de su visita a Corea del Sur, Lula da Silva aprovechó su discurso en la comida ofrecida en su homenaje por el presidente coreano Roh Moo-Hyun para señalar que la república asiática es un modelo para su gobierno.

"El Brasil tiene pensado trazar para si mismo una trayectoria semejante a la de Corea. Avanzamos mucho en el plano político y en el macroeconómico", dijo Lula da Silva, según publicó la agencia Brasil, y añadió que "aprendemos, en el Brasil, a respetar la determinación y la disciplina que guiaron a su país en la búsqueda de prosperidad y del bienestar social".

Para Lula da Silva, esas características posibilitaron que la industria coreana alcanzase la "excelencia tecnológica" y abogó por el desembarco de inversores asiáticos en su país, aunque en la práctica no hubo definiciones ni acuerdos que signifiquen avances concretos para facilitar el flujo de fondos y de comercio bilateral.

Es que más allá del interés de Brasil en trazar lazos económicos con la República coreana, el paso de Lula da Silva por el país estuvo marcado por los intereses políticos y la búsqueda de la atención norteamericana.

En el comunicado conjunto que difundió la cancillería brasileña, se puso de manifiesto la "solidaridad con el empeño del gobierno del presidente Roh para reducir las tensiones en la región", en una directa alusión a la atención mundial sobre los programas nucleares desarrollados por Corea del Norte.

Japón

Lula da Silva voló desde Corea a Japón con las mismas intenciones políticas, pero con algunos objetivos económicos más ambiciosos, acorde con la dimensión de la potencia económica de la isla asiática.

En su discurso ante el Parlamento japonés, Lula da Silva pidió que Brasil vuelva a ser el destino preferencial de las inversiones niponas.

"En esta nueva fase de nuestra histórica asociación queremos que el Japón vea al Brasil no sólo como un proveedor de materias primas, si no como un productor eficiente de productos de valor agregado", dijo, según un cable de la Agencia Brasil.

La historia de las inversiones japonesas en el Brasil es de larga data, y según citó el mismo cable, y "se confunde con la propia historia de la industrialización y de la modernización de la economía brasileña, desde los años 60", indicó el artículo.

Lula da Silva remarcó que el cultivo de soja, de la cuál hoy Brasil es el segundo exportador mundial, "se inició con cooperación técnica japonesa".

Uno de los objetivos del gobierno brasileño es lograr que la utilización del etanol como aditivo de la gasolina sea una reedición de esa experiencia, para poder colocar la producción brasileña de ese producto en un mercado como el nipón y para incentivar el uso de vehículos que incluyen ese combustible.

Reportaje ICTSD y CINPE