Puentes Quincenal • Volumen 2 • Número 2 • enero de 2005
El Proyecto del Milenio pide un sistema de comercio balanceado
El proyecto del milenio de la ONU — un proyecto consultivo independiente comisionado por el secretario general de la ONU, Kofi Annan, con el fin de proponer las mejores estrategias para satisfacer las Metas de Desarrollo del Milenio (MDG, por sus siglas en inglés) — en su informe final atacó al sistema global de comercio por ser "desequilibrado en contra de los intereses de los países en vías de desarrollo". Los esfuerzos para corregir esto deben centrarse en mejorar el acceso a los mercados y la competitividad en el lado de la oferta para los países de bajos ingresos, concluyen los autores, que enfatizan en la necesidad de asistir a los países pobres en los ajustes necesarios para afrontar los impactos de la liberalización comercial.
El informe titulado "Plan Práctico para Alcanzar las Metas de Desarrollo del Milenio", hace un llamado para que se haga un aumento significativo de la ayuda al desarrollo hasta alcanzar el 0.54 por ciento del ingreso de los países industrializados antes del 2015, y argumenta que el a menudo desenfocado e ineficiente sistema internacional de desarrollo necesita un reacondicionamiento importante. El informe establece 10 recomendaciones claves para obtener "triunfos rápidos" y propósitos más amplios, incluyendo un llamado para que se de un mayor acceso a los mercados, construcción de capacidades del lado de la oferta, cooperación regional en manejo comercial y ambiental, y la consolidación de las agencias de la ONU.
Comercio: Mejorando el acceso a mercados y la capacidad de lado de la oferta
En el capítulo que se ocupa específicamente de comercio, los autores señalan a la agricultura como "la aberración más grande y más costosa del sistema comercial" y urgen a los países ricos a lograr una liberalización sustancial bajo los tres pilares de las negociaciones de agricultura, a saber: apoyo doméstico, subsidios a la exportación y acceso a mercados. Los países desarrollados deben apuntar a la eliminación de todos los subsidios de exportación y cortar toda la ayuda a los granjeros antes de 2010, y a limitar todas las medidas de ayuda doméstica al 5 por ciento antes de 2015, mientras definen los aranceles máximos y su escalamiento. Las complicaciones adicionales para los países pobres como resultado de la liberalización agrícola, tales como costos crecientes en la importación de alimentos, deben ser manejados con un aumento significativo en ayuda internacional, recomiendan los autores.
La necesidad de "costos de ajuste económica y socialmente sostenibles" también fue expresada con respecto a las reducciones de aranceles de mercancías no-agrícolas, en particular en la eliminación de los aranceles a los textiles y la confección. En este contexto, el informe hace un llamado para que los países desarrollados bajen hasta cero todos los aranceles a las mercancías no-agrícolas antes de 2015. Al tiempo que reconoce la necesidad de una reciprocidad ascendente, el informe observa que la abolición de los aranceles de forma uniforme y moderada por parte de los países en desarrollo redundara "en sus propios intereses de desarrollo".
Con respecto al comercio de servicios, los autores señalan la liberalización del modo 4 (movimiento temporal de personas para proveer servicios) como una "fuente importante de ganancia para los países en vías de desarrollo, capaz de traerles más ventajas que quizás cualquier otro capítulo de la agenda de Doha". Mientras que los autores sugieren acuerdos bilaterales y plurilaterales como un paso intermedio, sostienen que "los compromisos de la OMC siguen siendo la manera mejor y más eficaz de lograr beneficios para los países en vías de desarrollo".
Por otra parte, el informe expresa la importancia de hacer más eficaz y más operacional el sistema de Tratamiento Especial y Diferenciado, incluyendo una ayuda progresiva y temporal para el fondo de ayuda comercial o contribuciones perceptiblemente crecientes a través de los canales existentes "para ayudar a los países en el manejo de los costos del ajuste asociados a la puesta en práctica de las reformas de la agenda de Doha".
Otras asuntos que retoma el informe incluyen la necesidad de reducir las medidas antidumping; asistir a los países pobres en el logro de los estándares de la OCDE; sustituir las preferencias por una equivalente ayuda al desarrollo; proporcionar ayuda para hacer frente a la erosión de las preferencias comerciales; y determinar el impacto de las reglas sobre derechos de propiedad intelectual en los países en vías de desarrollo.
Además de las recomendaciones relacionadas con las negociaciones de la Ronda de Doha, el informe también señala la importancia de promover la exportación de lado de la oferta en países de ingreso bajo, en particular en los países exportadores de materias primas que han tendido a estancarse en comparación a los exportadores de productos manufacturados. Las políticas y las inversiones relacionadas deben ser un elemento central dentro de las estrategias de reducción de la pobreza, concluyen.
Necesidad de voluntad política
Este año "se deberá ver nueva y sustancial inversión para financiar la guerra contra la pobreza", anotó Jonatán Hepburn, coordinador político de la campaña de MDG de Oxfam, dirigiéndose en particular a los EE.UU., al Japón y a Alemania. "Las cantidades minúsculas dadas actualmente por los países ricos son imperdonables y los más pobres están pagando con sus vidas" agregó. Para algunos grupos, las recomendaciones del informe no van lo suficientemente lejos. "Desafortunadamente todavía sigue tocando la trompeta el modelo de desarrollo de hace 25 años que no ha funcionado", dijo Steve Tibbett, jefe británico de políticas y campañas de ActionAid. Otros han criticado el énfasis asistencial del informe y señalan que los malos gobiernos son una de las causas subyacentes en la pobreza.
Traducción del Bridges Weekly Trade News Digest