Puentes QuincenalVolumen 1Número 7 • diciembre de 2004

Informe sobre maíz GM en México, causa controversia


La Comisión Norteamericana para la Cooperación Ambiental (CEC) lanzó el pasado 8 de noviembre un polémico informe titulado: "Maíz y Biodiversidad: Los efectos del maíz transgénico en México". El informe examina efectos probables del uso actual y futuro del maíz transgénico, con respecto a la producción no-transgénica de maíz, en la diversidad genética de sepas y de parientes salvajes del maíz, biodiversidad agrícola y natural, salud humana, y valores sociales e identidad cultural. El informe fue fuertemente criticado por el gobierno de los EE.UU. que lo tildó de "poco científico", mientras que grupos de la sociedad civil aplaudieron los hallazgos.

La CEC es un cuerpo independiente establecido por Canadá, México y los EE.UU. según los términos del Acuerdo Norteamericano de Cooperación Ambiental (NAAEC) establecido en 1994 como un acuerdo paralelo al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El NAAEC fomenta la conservación, protección y fortalecimiento del medio ambiente en América del Norte, en el contexto del incremento de lazos comerciales y sociales entre los países que conforman el TLCAN. La CEC emprendió el estudio en respuesta a la preocupación de algunas comunidades porque las variedades nativas de maíz que se cultivan en regiones apartadas de México habían sido contaminadas por ADN transgénico.

La CEC recomienda reglas de importación para maíz GM

El informe, que fue preparado independientemente y con un proceso público extenso de consulta, concluye que el flujo genético entre las variedades domésticas de maíz y el maíz transgénico ha sido demostrado "experimental y descriptivamente", a pesar de la moratoria mexicana para la plantación de maíz transgénico - muy probablemente a través de las importaciones del grano de los EE.UU. No obstante, el informe indica que "no hay razón de contar con que un transgen [un organismo genético modificado (GMO)] tendría un mayor o menor efecto en la diversidad genética de landraces que otros genes de cultivos modernos similares,"desde un punto de vista científico, el maíz transgénico no amenaza la diversidad genética más que otros métodos de agricultura moderna tales como la hibridación".

Al mismo tiempo, el informe señala los valores culturales, simbólicos y espirituales del maíz para la mayoría de los mexicanos (en particular los campesinos, o pequeños propietarios de tierra). "En este sentido el daño es independiente de su impacto potencial o real sobre la salud humana, la diversidad genética, y el ambiente analizado científicamente" agrega el informe. De acuerdo con estos resultados, y considerando la carencia de educación pública sobre la contaminación y los sentimientos expresados en las consultas, el informe recomienda que el "gobierno mexicano debe fortalecer la moratoria para las plantaciones comerciales de maíz transgénico reduciendo al mínimo la importación de granos de maíz trasgénico de países que lo producen comercialmente", una solución posible es moler el grano transgénico desde el punto de ingreso. México importa actualmente unas seis millones de toneladas de maíz de los EE.UU., de las cuales se cree que aproximadamente 30 por ciento son transgénicas.

Por otra parte, el informe recomienda que las partes del NAAEC "deben adoptar políticas para reducir los riesgos identificados a un nivel tan bajo que permita ser manejado razonablemente". Esto se podría lograr implementando un requisito para que el maíz importado de EE.UU. tenga una etiqueta en la que se especifique que puede contener maíz GM o bien que certifique que el producto esta libre de maíz GM, creando programas para educar a los granjeros para que eviten plantar semillas que pueden contener maíz GM y asegurar la participación de los pequeños granjeros en el desarrollo de las nuevas políticas mexicanas sobre biotecnología. Otras recomendaciones incluyen la mejora de agencias reguladoras en México y el estímulo a la armonización de riesgos de bioseguridad entre los tres países norteamericanos, junto con esfuerzos de trabajar por la conservación de la diversidad genética del maíz in situ y ex situ.

EE.UU. critica fuertemente el informe.

En respuesta al informe, el gobierno de los EE.UU. dijo que "quedaron profundamente decepcionados" y se quejaron de que "no se llevo a cabo ningún análisis económico de sus recomendaciones, y que muchas de estas recomendaciones están basadas solamente en consideraciones socio-culturales" mientras que, "no se consideraron las ventajas potenciales de la biotecnología". Además, argumentaron que "poner en práctica muchas de las recomendaciones del informe causará daño económico a los granjeros y a los consumidores en todos los países de TLCAN y restringirá el comercio internacional". Por ejemplo, "requerir que el maíz exportado de los EE.UU. a México debe ser molido en la frontera aumentaría el precio del maíz de los EE.UU. significativamente, afectando negativamente a los productores y a los consumidores de México", mientras que no se hace nada preservar la biodiversidad del maíz.

Canadá, por otra parte, describió los resultados científicos de este estudio como "balanceados y consistentes", pero observó que "algunas de las recomendaciones del informe no aparecen apoyadas por la evidencia científica presentada en los hallazgos determinantes". El gobierno canadiense señaló que en relación a decisiones sobre la importación de maíz transgénico, el derecho soberano de un país de fijar su propio nivel de protección - utilizando su propio acervo científico y su sistema regulatorio - debe ser respetado.

Greenpeace, por otra parte, aplaudió los resultados del informe (que fueron conocidos a mediados de octubre). "Es muy significativo que otro órgano comercial haya confirmado que hay riesgos únicos en los organismos genéticamente modificados", dijo Doreen Stabinsky, activista en el tema de la ingeniería genética para Greenpeace Internacional, en referencia al caso actual de los OGM en la OMC. "Hay antecedentes científicos para un acercamiento precautelatorio en el tema de la ingeniería genética", agregó.

Antecedentes

El informe es el resultado de una petición presentada en el 2002 por 21 comunidades indígenas de Oaxaca, México, bajo el artículo 13 del NAAEC. Las comunidades pidieron al CEC preparar un informe sobre las consecuencias ambientales directas e indirectas para la biodiversidad, de la liberación de maíz genéticamente modificado en Oaxaca. Durante los años 2001 y 2002, oficiales del gobierno mexicano encontraron que el maíz en el área - considerada como un centro de origen del maíz a nivel global - había sido contaminado por transgénicos. Los tres países clarificaron rápidamente que el informe fue preparado independientemente y no significa que haya sido avalado por parte del consejo de la CEC o los gobiernos de México, Canadá o los EE.UU.

Reportaje ICTSD y CINPE.