Puentes Quincenal • Volumen 7 • Número 20 • noviembre de 2010
La proliferación de TLC podría no ser tan dañina, afirma Banco Asiático de Desarrollo
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Como es bien sabido, el número de acuerdos bilaterales y regionales alrededor del mundo ha crecido dramáticamente en los últimos años. La tendencia continúa, alcanzando a muchos países sin importar su tamaño o ubicación geográfica.
Negociaciones han sido propuestas, o bien están en camino, entre grandes economías (como la Unión Europea y Japón), o bien Norte y Sur (como China y Suiza), o países que solamente establecieron sus relaciones diplomáticas hace menos de 20 años (India e Israel), o Estados muy lejanos (como Corea del Sur y Japón). En Asia solamente, el número de tratados de libre comercio (TLC) estimado es de 80, de los cuales 47 ya están en vigor, de únicamente tres en el año 2000.
El crecimiento de estos tratados comerciales ha provocado gran controversia. Mientras algunos los aplauden por promover el comercio, particularmente en momentos en que los esfuerzos por la liberalización multilateral languidecen, otros cuestionan los verdaderos beneficios para el sector privado y expresan reservas por la ramificación de las normas comerciales. Las críticas apuntan a que el “tazón de spaghetti” de TLC superpuestos dañan al comercio incrementando el costo de negocio a través de aranceles variables, complicadas reglas de origen y trámites burocráticos.
El análisis más mordaz proviene de Jagdish Bhagwati, profesor de la Universidad de Columbia y defensor del libre comercio, quien ha dicho que los TLC son como “termitas” que se comen al sistema de comercio mundial, que erosionan el principio de no discriminación, y que además generan una costosa desviación de comercio.
Pero la respuesta de Ganeshan Wignaraja, economista principal del Banco Asiático de Desarrollo es que no siempre, según los extensos estudios que ha llevado a cabo sobre cómo los negocios en el Sudeste Asiático usan y perciben los TLC.
“(El debate sobre) la piedra de tropiezo frente al bloque de construcción ya está muy obsoleto”, especialmente en lo que se refiere a Asia, dijo Wignaraja. Ese debate, aseguró, comenzó con un enfoque en las preocupaciones que eran “en gran medida teóricas”, moldeadas principalmente por las experiencias en América del Norte y Europa. Pero las circunstancias han cambiado en la última década, principalmente con el desarrollo de redes de producción en Asia Oriental. Los negocios en esa área geográfica consideran que los TLC son útiles y están demostrando un “patrón de uso en aumento”, dijo. Entre un 28% y 29% de las firmas encuestadas estaban usando TLC, y alrededor de la mitad intentaban hacerlo, agregó Wignaraja, apuntando que el porcentaje sería probablemente menor en los países más pobres del Sudeste asiático.
Un informe del Banco Asiático de Desarrollo (BAD) condujo informes en 2007 y 2008 y encontró que “los negocios en la región tienden a ver los TLC como una ventaja en lugar de una carga, y que los usan para expandir el comercio a un grado mucho mayor del que hubieran pensado antes”. Aunque las normas de origen, “pueden agregar algunos costos administrativos y de transacción…la gran mayoría de los exportadores no (los) ven como un obstáculo significativo para los negocios”.
El BAD concluyó que los países y los negocios en el Sudeste asiático han usado los TLC para construir y expandir sus redes de producción, disminuir los costos de los insumos, así como abrir nuevos mercados.
Wignaraja prevé el desarrollo eventual de un “centro” de armonización de ACR en Asia Oriental, centrada en la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), y con posibilidades de extenderse hacia Europea y los Estados Unidos. El primer paso hacia ese objetivo ya se encontraba en marcha en la forma de acuerdos comerciales por separado de la ASEAN con China, Japón y Corea. La “pieza que falta” ahora es profundizar y armonizar estos acuerdos separados “ASEAN +1″ en un solo pacto “ASEAN +3″.
Pero Wignaraja advirtió que no todo es color de rosa con respecto a los TLC. Un factor importante de motivación en el deseo de los países para perseguirlos ha sido el estancamiento de las negociaciones multilaterales de la Ronda de Doha. Por otra parte, el uso de TLC existentes todavía deja mucho que desear. “La mayoría de las empresas de Asia oriental actualmente no utiliza las preferencias del TLC”. El informe del BAD reconoció que el 45% de las empresas encuestadas en China carecía de información sobre las preferencias; la cifra fue de 34% en Corea del Sur, y del 70% en las Filipinas.
En esa misma tesitura de multiplicación de TLC, la Comisión Europea acaba de anunciar el martes de la semana pasada su nueva estrategia para aumentar el crecimiento y alentar el empleo. A pesar de que el bloque europeo le sigue apostando a la Ronda Doha, por lo menos formalmente, espera concluir sus negociaciones bilaterales con India y Mercosur, además de que identifica como socios estratégicos a los EE.UU., China, Rusia y Japón, con los espera trabajar para reducir las barreras no arancelarias.
El informe del BAD “Regionalism as an Engine of Multilateralism: A Case for a Single East Asian FTA” puede ser consultado en: http://www.adb.org/Documents/Papers/Regional-Economic-Integration/wp14.asp
También el otro documento del BAD “Asian FTAs: Trends, Prospects, and Challenges” está disponible en http://www.adb.org/documents/working-papers/2010/economics-wp226.pdf
Traducción y adaptación de ICTSD y CINPE. “As FTAs Proliferate, Suggestions that the ‘Spaghetti Bowl’ May Not Be So Bad After All”, Bridges Weekly Trade News Digest, Vol. 14, No. 39, 11 de noviembre de 2010.
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